Cometas, asteroides y más: ellos son los visitantes interestelares

Todos estos visitantes pertenecen a nuestro Sistema Solar que nació al momento de la formación de los planetas

Germán Martínez Gordillo | Sociedad Astronómica de Puebla Germán Martínez Hidalgo A. C.

  · viernes 27 de mayo de 2022

Asteroide entrando en la Tierra. | Foto: Pixabay

Los cometas que de pronto avistamos, los asteroides que vigilamos, las estrellas fugaces, los planetas y sus lunas, todos ellos pertenecen a nuestro Sistema Solar que nació al momento de la formación de los planetas.

Algo que suponemos ha sucedido también en otros sistemas planetarios; planetas, lunas, asteroides y cometas nacieron alrededor de lejanas estrellas.

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Conocer alguno de esos lejanos objetos, es un sueño comparable con el viaje a otros mundos. Y ese sueño, se ha vuelto realidad.

El visitante lejano

El 19 de octubre de 2017, el astrónomo Robert Weryk, desde el observatorio Pan-STARRS en Hawai, observó un objeto a 33 millones de km de la Tierra, el cual ya había rodeado al Sol y se alejaba 315 mil km/h, para no regresar jamás ¡Una velocidad increíble!

Se pensó que era un cometa, pero al no detectarle actividad cometaria (gases), se reclasificó como asteroide.

Una gran sorpresa fue su órbita, resultó ser la más alargada de todas y además, abierta. La velocidad y la órbita significaba que el objeto no pertenecía a nuestro Sistema Solar, sino que venía de afuera, de un lejano sistema planetario, sería un objeto interestelar.

El Observatorio Pan-STARRS en Hawai. | Foto: Especial

Veamos lo de la órbita, coloque en la mesa una liga lo más circular posible, así son las órbitas de los planetas alrededor del Sol o de la Luna y satélites alrededor de la Tierra, son órbitas cerradas. Luego, corte la liga y ate los extremos a dos puntos separados y estírela, esta es una órbita abierta y alargada.

Cuando los astrónomos estudiaron cómo el objeto refleja la luz del Sol para conocer su forma y composición, el misterio aumentó.

El objeto refleja el 10% de la luz del Sol, tiene una tonalidad roja y se parece a algunos asteroides del Sistema Solar. Presenta una forma de tubo o viga, de entre 100 y 1000 metros de largo y de 35 a 167 metros de ancho ¡Una forma imposible!

Por si fuera poco, el objeto ¡se desviaba de su trayectoria! como si fuera pilotado.

Tantos misterios inflamaron la imaginación y algunos consideran se trata de una nave alienígena investigando nuestro Sistema Solar.

Lo más probable, es que sea un asteroide nacido en los alrededores de una estrella lejana, y de alguna forma fue expulsado de su sistema planetario, pasó millones de años vagando en el espacio, hasta que cruzó nuestro Sistema Solar. Además, lo de la desviación no es algo raro, los cometas y asteroides la sufren a causa de la expulsión de gases o por radiación solar.

El objeto recibió el nombre de 'Oumuamua, que significa en hawaiano, visitante lejano que llega primero, y se reclasificó por tercera ocasión como objeto interestelar. El primero descubierto por la humanidad.

'Oumuamua llegó desde la dirección de la constelación de la Lira. Algo lógico, porque hacia ahí se mueve nuestro Sistema Solar, y vamos a chocar contra lo que esté en el camino. Similar a los mosquitos que se estrellan en el parabrisas delantero cuando viajamos en carretera.

Pero mientras nos asombrábamos de 'Oumuamua, una noticia llegó desde Rusia.

El intruso cometa

La noche del 30 de agosto de 2019, desde el Observatorio MARGO en Crimea, el astrónomo Guennadi Borísov descubrió un cometa.

Sus cálculos indicaron que el cometa colisionaría contra la Tierra, y de inmediato lo anunció para que otros astrónomos lo estudiaran.

El astrónomo Guennadi Borísov. | Foto: Borísov (Archivo personal)

Desde varios observatorios del mundo se vio que el cometa no se dirigía a la Tierra, sino que su menor distancia al Sol era más allá de la órbita de Marte, y la alcanzaría el 7 de diciembre de 2019. Además, era enorme ¡de 14 a 16 km de diámetro! Presentaba cianuro, algo normal en muchos cometas, como en el Halley. Y por último, su órbita era abierta y más alargada que la de 'Oumuamua, por lo tanto era un cometa interestelar.

En marzo de 2020, el cometa Borísov se fragmentó.

En sólo dos años, habíamos descubierto dos objetos interestelares. Pero la nueva aventura estaba por dar un nuevo giro, el más inesperado de todos.

Colisión contra la tierra

El 8 de enero de 2014, una bola de fuego cruzó el cielo de Papua, Nueva Guinea, y se hundió en aguas del Pacífico Sur. Un meteorito de 0.45 metros había colisionado contra nuestro planeta. Nada extraordinario, considerando las toneladas de polvo y micro meteoritos que caen a la Tierra cada año.

La velocidad del meteorito permaneció clasificada por el Gobierno de Estados Unidos, hasta abril de 2022, tal vez porque lo observaron con tecnología usada para detectar misiles o explosiones nucleares, hasta donde suponemos. Por fin, los astrónomos conocieron la increíble velocidad del meteorito: 210 mil km/h, superior a la de otros meteoritos, la única explicación es que el objeto provenga de fuera del Sistema Solar, un meteorito interestelar, el primero que conocemos en colisionar contra la Tierra. Aunque no todos los astrónomos están de acuerdo.

Representación artística de 'Oumuamua. | Foto: ESO/M. Kornmesser

Ahora sabemos que objetos interestelares pueden visitarnos. Según cálculos de los astrónomos Avi Loeb y Amir Siraj, existirían seis mil de ellos en nuestro Sistema Solar, la mayoría atrapados entre los asteroides Centauros, ubicados entre Júpiter y Neptuno.

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Se espera que en 2028 despegue la sonda espacial del Proyecto Lyra, que alcanzaría a 'Oumuamua en 2050, mediante una trayectoria novedosa de asistencias gravitacionales. También, se planea una expedición al Océano Pacífico para recuperar algo del meteorito de Papua, Nueva Guinea. Pronto podríamos tener muestras de lejanos y desconocidos sistemas planetarios ¿Qué estaríamos por descubrir?

german@astropuebla.org