/ lunes 15 de abril de 2024

Lavaderos comunitarios, mudos testigos de chismes vecinales; en Contla, Apetatitlán y Amaxac ya no acuden las mujeres a fregar la ropa

Actualmente han quedado en el olvido ante la modernidad y por el agua potable que llega a los hogares

Si alguna vez has oído la frase “chisme de lavadero”, proviene de la tradicional costumbre que tenían las mujeres de antaño cuando acudían a lavar ropa al río, pero se popularizó más en las vecindades.

Y es que ahí las amas de casa se juntaban todos los días por la mañana para iniciar el quehacer diario, donde la comunicación de una noticia verdadera o falsa se magnificaba o se desvirtuaba, “para echarle más sabor a la plática”, dijo Enriqueta Flores Flores, vecina de la Sección Séptima de Contla de Juan Cuamatzi.

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De este modo, la mujer de 70 años de edad narró que a finales de la década de los 60 y principios de los 70, junto con su suegra Francisca Cuatecontzi Rodríguez, llegaban al río localizado en lo que hoy se conoce como la reserva ecológica Las Cuevas.

Desde las cuatro de la mañana, a la luz de una vela, comenzaban a realizar el aseo de la ropa, con agua que manaba de los manantiales de agua cristalina.

Antes, recordó, compraban el jabón de tequesquite en la tienda del señor Valentín Tletamatzi, o bien, también era común el jabón Teco.

Te recomendamos: ➡️ En Zacatelco, perduran los lavaderos públicos en Ametoxtla

En ese tiempo no existía el blanqueador de ropa, así que si la prenda quedaba sucia, al día siguiente era lavada nuevamente. “Sin luz del día y solo con la vela era difícil distinguir las manchas de la ropa”, comentó doña Francisca.

De este modo, decenas de mujeres de las diferentes comunidades se aglutinaban en los llamados lavaderos, pero para hacer más amena la estancia y la friega de la ropa, la plática era el remedio eficaz.

Ahí nos enterábamos de todo, el chismerío era bueno, pero se terminaba como a las siete u ocho de la mañana, para después ir a preparar el desayuno y llevar la canasta a la fábrica, a las 10 de la mañana”, rememoró la mujer.

Más detalles: ➡️ Abandonados, los lavaderos públicos

También en la zona de Las Cuevas, pero jurisdicción de Apetatitlán, existió el llamado “Chorrito”, otra área de lavaderos, donde Andrea Romano Peña, hoy de 73 años de edad, asistía a lavar, además en Dos Arroyos, de Amaxac de Guerrero.

Además de la friega de ropa, en esa época tenían que cargar sobre la espalda botes con las prendas mojadas y tenderlas para secar en sus respectivos hogares.

En ese tiempo no había tanta ciencia, tanta tele, había puro chamaco y tenías que lavar montones de ropa”, comentó una sonriente Andrea Romano, que junto a Rutila Cahuantzi Peña y Rosalina Tlilayatzi, narraron a El Sol de Tlaxcala sus vivencias.

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EN LA “COHETERÍA”, LOS MURMULLOS CALLARON

Desde hace 30 años, los 19 lavaderos localizados en la Garita de Amaxac de Guerrero, área mejor conocida como la “Cohetería”, ya nadie los utiliza.

La infraestructura realizada hace unos 63 años actualmente sigue de pie, aunque ya no cuenta con su equipo de bombero que fue robado desde hace varios años, ni los pocos cables eléctricos que quedaban.

Lee también: ➡️ Piden respeto para zona de Las Cuevas

Cuando llegó el agua potable a las casas por medio de los tubos, los lavaderos comenzaron a quedar vacíos, después llegaron las lavadoras y esto acabó más con la asistencia de las vecinas que venías a diario”, relató Margarita Pérez Cahuantzi, pobladora de la zona. Ahí, para lavar la ropa también se surtían de agua del manantial, que a la fecha emana el vital líquido, pero su agua cristalina va a parar al cauce contaminado del río Zahuapan.

Por lo tanto, la mujer que subsiste de las entradas a una pequeña alberca de su propiedad, expresó que el lugar es apto para un proyecto ecoturístico y que los lavaderos se conviertan en zonas de palapa, para el sano esparcimiento de la gente.

La zona es conocida como la “Cohetería”, debido a que el predio Apipiaxco, donde actualmente está la alberca, antes era taller de pirotecnia propiedad de Francisco Castañón.

Entérate: ➡️ Hacen faena en paraje “Los lavaderos”, de Apetatitlán

En Contla de Juan Cuamatzi solo queda un área de lavaderos, ya que otra fue derribada hace unos cinco años por presentar riesgo su estructura.


Si alguna vez has oído la frase “chisme de lavadero”, proviene de la tradicional costumbre que tenían las mujeres de antaño cuando acudían a lavar ropa al río, pero se popularizó más en las vecindades.

Y es que ahí las amas de casa se juntaban todos los días por la mañana para iniciar el quehacer diario, donde la comunicación de una noticia verdadera o falsa se magnificaba o se desvirtuaba, “para echarle más sabor a la plática”, dijo Enriqueta Flores Flores, vecina de la Sección Séptima de Contla de Juan Cuamatzi.

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De este modo, la mujer de 70 años de edad narró que a finales de la década de los 60 y principios de los 70, junto con su suegra Francisca Cuatecontzi Rodríguez, llegaban al río localizado en lo que hoy se conoce como la reserva ecológica Las Cuevas.

Desde las cuatro de la mañana, a la luz de una vela, comenzaban a realizar el aseo de la ropa, con agua que manaba de los manantiales de agua cristalina.

Antes, recordó, compraban el jabón de tequesquite en la tienda del señor Valentín Tletamatzi, o bien, también era común el jabón Teco.

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En ese tiempo no existía el blanqueador de ropa, así que si la prenda quedaba sucia, al día siguiente era lavada nuevamente. “Sin luz del día y solo con la vela era difícil distinguir las manchas de la ropa”, comentó doña Francisca.

De este modo, decenas de mujeres de las diferentes comunidades se aglutinaban en los llamados lavaderos, pero para hacer más amena la estancia y la friega de la ropa, la plática era el remedio eficaz.

Ahí nos enterábamos de todo, el chismerío era bueno, pero se terminaba como a las siete u ocho de la mañana, para después ir a preparar el desayuno y llevar la canasta a la fábrica, a las 10 de la mañana”, rememoró la mujer.

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También en la zona de Las Cuevas, pero jurisdicción de Apetatitlán, existió el llamado “Chorrito”, otra área de lavaderos, donde Andrea Romano Peña, hoy de 73 años de edad, asistía a lavar, además en Dos Arroyos, de Amaxac de Guerrero.

Además de la friega de ropa, en esa época tenían que cargar sobre la espalda botes con las prendas mojadas y tenderlas para secar en sus respectivos hogares.

En ese tiempo no había tanta ciencia, tanta tele, había puro chamaco y tenías que lavar montones de ropa”, comentó una sonriente Andrea Romano, que junto a Rutila Cahuantzi Peña y Rosalina Tlilayatzi, narraron a El Sol de Tlaxcala sus vivencias.

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Desde hace 30 años, los 19 lavaderos localizados en la Garita de Amaxac de Guerrero, área mejor conocida como la “Cohetería”, ya nadie los utiliza.

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Por lo tanto, la mujer que subsiste de las entradas a una pequeña alberca de su propiedad, expresó que el lugar es apto para un proyecto ecoturístico y que los lavaderos se conviertan en zonas de palapa, para el sano esparcimiento de la gente.

La zona es conocida como la “Cohetería”, debido a que el predio Apipiaxco, donde actualmente está la alberca, antes era taller de pirotecnia propiedad de Francisco Castañón.

Entérate: ➡️ Hacen faena en paraje “Los lavaderos”, de Apetatitlán

En Contla de Juan Cuamatzi solo queda un área de lavaderos, ya que otra fue derribada hace unos cinco años por presentar riesgo su estructura.


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