/ martes 10 de enero de 2023

[Video] Memoria de papel | "La Maquinita", de chatarra a monumento

Esta antigua locomotora representa la despedida a la era del ferrocarril a vapor que vio nacer a la ciudad de Apizaco

Cada mañana, el silbato de la locomotora de vapor 212 inaugura el paisaje sonoro de Apizaco y, desde su podio en la avenida 16 de Septiembre, despierta una postal del indiscutible origen ferrocarrilero de la ciudad.

Durante más de medio siglo, el monumento nombrado “A la fuerza tractiva de vapor” ha conquistado miradas de transeúntes e inspirado a hacedores de memorias como lo son fotógrafos y escritores de El Sol de Tlaxcala, medio que lo resguarda en sus entrañables páginas desde su llegada.

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El uno de enero de 1873, el entonces presidente de México, Sebastián Lerdo de Tejada, puso en servicio la primera línea troncal de ferrocarril para comunicar a la Ciudad de México con Veracruz. Ese tendido de 150 años no solo revitalizó el medio de transporte en el país, también dejó como legado la creación de un campamento ferrocarrilero en las inmediaciones del kilómetro 139, territorio que hoy conocemos como Apizaco.

Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala

Agua y fuego, inseparables productores de vapor en las calderas, ampararon gloriosos viajes a lo largo del país por más de un siglo; no obstante, en la década de 1950, la empresa Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) determinó que era momento de modernizar el arrastre de trenes y dio la bienvenida a las nuevas locomotoras diésel eléctricas.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


A razón de ello, en 1963 un grupo de ferrocarrileros apizaquenses gestionaron, con el apoyo de Salvador Garrido Cerón, secretario del sindicato de ferrocarrileros, la donación de una locomotora por parte de la empresa FNM que representara la identidad de la reciente ciudad y funcionara, a su vez, como una digna despedida a la era de vapor, según explica el cronista gráfico Jorge Vargas a este Diario: “La única condición de FNM fue que la locomotora fuera colocada en una zona pública y se determinó que fuera la glorieta, la cual había estado consignada para la colocación de un monumento a Benito Juárez”.

No dejes de leer:➡️Templo Metodista de Apizaco “El Buen Pastor”, reflejo de lucha y fe

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Fue así como una locomotora de vapor de 170 toneladas, destinada a la chatarra, llegó a los talleres de Apizaco para ser reacondicionada. Se trata de uno de los últimos modelos del porfiriato, compuesto de dos guías y ocho motrices.

Por amor a la gorra y el overol de mezclilla, los ferrocarrileros apizquenses de los departamentos de mecánica, cobrería y pintura, dedicaron horas extra a la reparación de la máquina 212 con un solo cometido: que llegara por su propia fuerza motriz a la rotonda donde hoy permanece.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

Para tal odisea, se tendió una vía provisional desde los ramales del oriente hasta la glorieta, se derrumbaron árboles e incluso se demolió la barda de una vivienda particular. De manera triunfal, la mañana del 25 de abril de 1964, en medio de aplausos y el eco de “Las golondrinas”, inició el viaje y la máquina salió de los talleres para ya nunca regresar.

Más información:➡️Adquirirá Apizaco un préstamo por 19 millones de pesos

La primera aparición de “La Maquinita”, como cariñosamente la bautizó la tradición oral apizaquense, en las páginas de este Diario fue en ese mismo verano, el día de la inauguración. La crónica de aquel martes 5 de mayo fue acompañada por un primer retrato y la sentencia de “original monumento al Ferrocarril Mexicano”.

Jorge Vargas, cronista gráfico. Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

Desde entonces, el monumento ha sido testigo mudo de diferentes acontecimientos suscitados en la ciudad, los cuales también lleva impresos este rotativo: paseos ciclistas, convenciones de motociclistas, actos cívicos, desfiles religiosos, marchas sociales y hasta el paso de la llama olímpica en octubre de 1968.

La Maquinita entre generaciones

Continúa leyendo:➡️Pedirá Apizaco un crédito a Banobras

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Para ocupar un lugar más cercano a los astros y ser contemplada por un pueblo entero, se pensó en la construcción de una prominente plataforma que permitiera la máxima admiración visual de la 212. Bajo esa premisa, inició una ambiciosa obra de reingeniería a cargo del gobierno del estado hace ocho años.

Tras seis décadas en reposo, la gran mole de acero fue removida de su lugar con la fuerza de dos grúas de 110 toneladas cada una. Pocas veces se puede apreciar un espectáculo industrial de tal escala y El Sol de Tlaxcala lo manifestó así el 13 de septiembre de 2014. “Elevan La Maquinita”, anunció con apremio en su portada.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Seis meses después, como parte de los festejos por el aniversario de la fundación de la ciudad, el entonces gobernador Mariano González Zarur inauguró la rehabilitación del importante atractivo turístico. Iluminación, jardinería y espejos de agua fueron recibidos con un alegre desfile por las calles de Apizaco, lugar donde se habría de concretar la gran conquista del ferrocarril mexicano.

Te recomendamos:➡️Alista alcalde de Apizaco informe de gobierno

¿Casualidad o destino?

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

No es una coincidencia que se eligiera esta máquina para hacer el monumento, asegura en entrevista el historiador Antonio Arellano: “La 212 aparece en diversas postales de antaño transitando por el valle poblano-tlaxcalteca. Además, era la máquina autorizada para tirar del vagón presidencial de Carranza. En su momento, también trajo a la Reina Isabel II en su visita a México. En ese sentido adquiere mayor relevancia”.

Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala

Por otro lado, entre las calles y vías resuena una anécdota que roza los límites de lo fantástico: en 1959 el párroco de Apizaco solicitó a los ferrocarrileros que elaboraran un presente para recibir al primer obispo de Tlaxcala. Sin saber lo que años más tarde ocurriría en la ciudad, los trabajadores hicieron la réplica a escala de una locomotora de vapor a la que arbitrariamente pintaron el número 212.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

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Entre los protagonistas quedó la duda de si fue el destino ya confabulando la llegada de “La Maquinita” a la rotonda cuatro años después, si fue una corazonada ferrocarrilera la elección del número o simplemente se trata de una coincidencia. Como haya sido, esta reproducción se encuentra actualmente resguardada entre los muros del Museo Casa de Piedra.

Un silbido perpetuo

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

Mientras cientos de autos circunvalan su rotonda durante el día, “La Maquinita” permanece estática, como si de una casa de descanso se tratara. No obstante, un silbato la acompaña y anima con los cuatro portentosos llamados diarios que hace más de cien años anunciaba la entrada de los trabajadores del tren.

Más detalles:➡️A 15 meses de administración, ofrece Badillo reforzar las acciones en Apizaco

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Reiterando su puntualidad e integrando identidad a las nuevas generaciones, este silbato fue colocado al monumento “A la fuerza tractiva de vapor” en 2019. Muy de mañana, prepara a sus pobladores para iniciar labores, pero durante el apogeo vespertino del astro rey, Apizaco despide el día con el definitivo sonar de la 212 y con la promesa de que, al siguiente día, el sol volverá a salir para todos.

El gobernador Mariano González Zarur inauguró la rehabilitación del monumento “A la fuerza tractiva de vapor”, en 2015. Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala


  • 170 toneladas es el peso aproximado de “La Maquinita”

LA GLORIETA

Lee también:➡️Ahora México tiene un “cachito” de Apizaco: Julio César Hernández

El Sol de Tlaxcala ha documentado en sus páginas los acontecimientos protagonizados por “La Maquinita”. Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala


De acuerdo con el cronista gráfico Jorge Vargas, la glorieta donde fue instalada “La Maquinita” había estado consignada para la colocación de un monumento a Benito Juárez.

La locomotora de vapor 212 es uno de los últimos modelos del porfiriato, compuesto de dos guías y ocho motrices.

En 2014, tras seis décadas en reposo, la gran mole de acero fue removida de su lugar. Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala


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Cada mañana, el silbato de la locomotora de vapor 212 inaugura el paisaje sonoro de Apizaco y, desde su podio en la avenida 16 de Septiembre, despierta una postal del indiscutible origen ferrocarrilero de la ciudad.

Durante más de medio siglo, el monumento nombrado “A la fuerza tractiva de vapor” ha conquistado miradas de transeúntes e inspirado a hacedores de memorias como lo son fotógrafos y escritores de El Sol de Tlaxcala, medio que lo resguarda en sus entrañables páginas desde su llegada.

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El uno de enero de 1873, el entonces presidente de México, Sebastián Lerdo de Tejada, puso en servicio la primera línea troncal de ferrocarril para comunicar a la Ciudad de México con Veracruz. Ese tendido de 150 años no solo revitalizó el medio de transporte en el país, también dejó como legado la creación de un campamento ferrocarrilero en las inmediaciones del kilómetro 139, territorio que hoy conocemos como Apizaco.

Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala

Agua y fuego, inseparables productores de vapor en las calderas, ampararon gloriosos viajes a lo largo del país por más de un siglo; no obstante, en la década de 1950, la empresa Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) determinó que era momento de modernizar el arrastre de trenes y dio la bienvenida a las nuevas locomotoras diésel eléctricas.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


A razón de ello, en 1963 un grupo de ferrocarrileros apizaquenses gestionaron, con el apoyo de Salvador Garrido Cerón, secretario del sindicato de ferrocarrileros, la donación de una locomotora por parte de la empresa FNM que representara la identidad de la reciente ciudad y funcionara, a su vez, como una digna despedida a la era de vapor, según explica el cronista gráfico Jorge Vargas a este Diario: “La única condición de FNM fue que la locomotora fuera colocada en una zona pública y se determinó que fuera la glorieta, la cual había estado consignada para la colocación de un monumento a Benito Juárez”.

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Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Fue así como una locomotora de vapor de 170 toneladas, destinada a la chatarra, llegó a los talleres de Apizaco para ser reacondicionada. Se trata de uno de los últimos modelos del porfiriato, compuesto de dos guías y ocho motrices.

Por amor a la gorra y el overol de mezclilla, los ferrocarrileros apizquenses de los departamentos de mecánica, cobrería y pintura, dedicaron horas extra a la reparación de la máquina 212 con un solo cometido: que llegara por su propia fuerza motriz a la rotonda donde hoy permanece.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

Para tal odisea, se tendió una vía provisional desde los ramales del oriente hasta la glorieta, se derrumbaron árboles e incluso se demolió la barda de una vivienda particular. De manera triunfal, la mañana del 25 de abril de 1964, en medio de aplausos y el eco de “Las golondrinas”, inició el viaje y la máquina salió de los talleres para ya nunca regresar.

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La primera aparición de “La Maquinita”, como cariñosamente la bautizó la tradición oral apizaquense, en las páginas de este Diario fue en ese mismo verano, el día de la inauguración. La crónica de aquel martes 5 de mayo fue acompañada por un primer retrato y la sentencia de “original monumento al Ferrocarril Mexicano”.

Jorge Vargas, cronista gráfico. Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

Desde entonces, el monumento ha sido testigo mudo de diferentes acontecimientos suscitados en la ciudad, los cuales también lleva impresos este rotativo: paseos ciclistas, convenciones de motociclistas, actos cívicos, desfiles religiosos, marchas sociales y hasta el paso de la llama olímpica en octubre de 1968.

La Maquinita entre generaciones

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Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Para ocupar un lugar más cercano a los astros y ser contemplada por un pueblo entero, se pensó en la construcción de una prominente plataforma que permitiera la máxima admiración visual de la 212. Bajo esa premisa, inició una ambiciosa obra de reingeniería a cargo del gobierno del estado hace ocho años.

Tras seis décadas en reposo, la gran mole de acero fue removida de su lugar con la fuerza de dos grúas de 110 toneladas cada una. Pocas veces se puede apreciar un espectáculo industrial de tal escala y El Sol de Tlaxcala lo manifestó así el 13 de septiembre de 2014. “Elevan La Maquinita”, anunció con apremio en su portada.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Seis meses después, como parte de los festejos por el aniversario de la fundación de la ciudad, el entonces gobernador Mariano González Zarur inauguró la rehabilitación del importante atractivo turístico. Iluminación, jardinería y espejos de agua fueron recibidos con un alegre desfile por las calles de Apizaco, lugar donde se habría de concretar la gran conquista del ferrocarril mexicano.

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No es una coincidencia que se eligiera esta máquina para hacer el monumento, asegura en entrevista el historiador Antonio Arellano: “La 212 aparece en diversas postales de antaño transitando por el valle poblano-tlaxcalteca. Además, era la máquina autorizada para tirar del vagón presidencial de Carranza. En su momento, también trajo a la Reina Isabel II en su visita a México. En ese sentido adquiere mayor relevancia”.

Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala

Por otro lado, entre las calles y vías resuena una anécdota que roza los límites de lo fantástico: en 1959 el párroco de Apizaco solicitó a los ferrocarrileros que elaboraran un presente para recibir al primer obispo de Tlaxcala. Sin saber lo que años más tarde ocurriría en la ciudad, los trabajadores hicieron la réplica a escala de una locomotora de vapor a la que arbitrariamente pintaron el número 212.

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

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Un silbido perpetuo

Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala

Mientras cientos de autos circunvalan su rotonda durante el día, “La Maquinita” permanece estática, como si de una casa de descanso se tratara. No obstante, un silbato la acompaña y anima con los cuatro portentosos llamados diarios que hace más de cien años anunciaba la entrada de los trabajadores del tren.

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Foto: Gibrán Espinoza | El Sol de Tlaxcala


Reiterando su puntualidad e integrando identidad a las nuevas generaciones, este silbato fue colocado al monumento “A la fuerza tractiva de vapor” en 2019. Muy de mañana, prepara a sus pobladores para iniciar labores, pero durante el apogeo vespertino del astro rey, Apizaco despide el día con el definitivo sonar de la 212 y con la promesa de que, al siguiente día, el sol volverá a salir para todos.

El gobernador Mariano González Zarur inauguró la rehabilitación del monumento “A la fuerza tractiva de vapor”, en 2015. Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala


  • 170 toneladas es el peso aproximado de “La Maquinita”

LA GLORIETA

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El Sol de Tlaxcala ha documentado en sus páginas los acontecimientos protagonizados por “La Maquinita”. Foto: Archivo | El Sol de Tlaxcala


De acuerdo con el cronista gráfico Jorge Vargas, la glorieta donde fue instalada “La Maquinita” había estado consignada para la colocación de un monumento a Benito Juárez.

La locomotora de vapor 212 es uno de los últimos modelos del porfiriato, compuesto de dos guías y ocho motrices.

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