/ martes 12 de marzo de 2024

La democracia no debe ser rehén de la violencia

Lamentables son las noticias que todos los días vemos a través de los medios de comunicación, que dan cuenta de que grupos delictivos en diversos estados del país, toman el control de las calles para imponer su ley y agredir a quienes se opongan a ella.

La violencia trastoca todas las esferas de la sociedad, no hay en el país actividad que se salve de las manos de la delincuencia, quien especialmente durante el proceso electoral que vivimos, ha agredido a aspirantes a diferentes cargos, terminando incluso con sus vidas.

Los grupos criminales han tomado el control de lugares muy focalizados en el país, donde tal parece que la propia autoridad es incapaz de brindar seguridad para quienes en el ejercicio de su libertad, deberían poder hacer campaña sin el miedo a ser agredidos e incluso asesinados.

Diversas son las expresiones de miedo que se viven en estados violentos, tal es el caso del candidato a diputado federal de la coalición Fuerza y Corazón por México, en el distrito de Apatzingan, Michoacán, quien sale a hacer campaña con chaleco antibalas, ante las amenazas del crimen organizado.

Lo mismo ocurre en municipios o distritos donde convergen zonas de conflicto entre los grupos criminales, donde incluso se ha registrado un solo candidato por el miedo y peligro latente de ser agredido por los grupos que se disputan la zona.

Desde noviembre del 2023 hasta este día, 23 han sido los aspirantes y candidatos asesinados en México, una cifra por demás alarmante que debería alertar a los gobiernos sobre la urgencia de establecer una pronta solución, pues no hacerlo lastima a la democracia que tanto nos ha costado construir.

Severo es el daño que la delincuencia le ha hecho a la democracia, pues en entornos violentos, la participación política y ciudadana se ve seriamente mermada frente al riesgo que representa salir a votar.

México requiere de una estrategia de seguridad que permita frenar la violencia que cada día crece en prácticamente todos los estados del país. No podremos alcanzar la paz que tanto anhelamos, si no se cambia la manera de combatir a los delincuentes y si por el contrario, se decide pactar y atenderlos como amigos.

Es claro que se requiere fortalecer a la Guardia Nacional, pero también robustecer a las policías de los estados y municipios, pues el trabajo conjunto entre los tres órdenes de gobierno, resultará más eficaz que cualquier estrategia aislada.

8M

Recién conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, y como cada año, en prácticamente todas las ciudades del país hubo expresiones en contra de la violencia a niñas y mujeres, exigencia de cero impunidad para agresores sexuales, atención de órdenes de protección, apoyo a madres buscadoras, policías y fiscalías especializadas suficientes y eficientes, así como reparación del daño a las víctimas.

También se escucharon voces reclamando igualdad en derechos laborales, salarios y oportunidades, educación, vacunas, atención de salud, libertad económica e inclusión total.

Aún hay mucho tramo por recorrer para hacer efectivas estas demandas, afortunadamente habemos muchas mujeres que con sororidad y resiliencia continuamos luchando por esas causas y aspiramos a gobiernos sensibles que las atiendan. Agradezco el favor de su lectura.



Lamentables son las noticias que todos los días vemos a través de los medios de comunicación, que dan cuenta de que grupos delictivos en diversos estados del país, toman el control de las calles para imponer su ley y agredir a quienes se opongan a ella.

La violencia trastoca todas las esferas de la sociedad, no hay en el país actividad que se salve de las manos de la delincuencia, quien especialmente durante el proceso electoral que vivimos, ha agredido a aspirantes a diferentes cargos, terminando incluso con sus vidas.

Los grupos criminales han tomado el control de lugares muy focalizados en el país, donde tal parece que la propia autoridad es incapaz de brindar seguridad para quienes en el ejercicio de su libertad, deberían poder hacer campaña sin el miedo a ser agredidos e incluso asesinados.

Diversas son las expresiones de miedo que se viven en estados violentos, tal es el caso del candidato a diputado federal de la coalición Fuerza y Corazón por México, en el distrito de Apatzingan, Michoacán, quien sale a hacer campaña con chaleco antibalas, ante las amenazas del crimen organizado.

Lo mismo ocurre en municipios o distritos donde convergen zonas de conflicto entre los grupos criminales, donde incluso se ha registrado un solo candidato por el miedo y peligro latente de ser agredido por los grupos que se disputan la zona.

Desde noviembre del 2023 hasta este día, 23 han sido los aspirantes y candidatos asesinados en México, una cifra por demás alarmante que debería alertar a los gobiernos sobre la urgencia de establecer una pronta solución, pues no hacerlo lastima a la democracia que tanto nos ha costado construir.

Severo es el daño que la delincuencia le ha hecho a la democracia, pues en entornos violentos, la participación política y ciudadana se ve seriamente mermada frente al riesgo que representa salir a votar.

México requiere de una estrategia de seguridad que permita frenar la violencia que cada día crece en prácticamente todos los estados del país. No podremos alcanzar la paz que tanto anhelamos, si no se cambia la manera de combatir a los delincuentes y si por el contrario, se decide pactar y atenderlos como amigos.

Es claro que se requiere fortalecer a la Guardia Nacional, pero también robustecer a las policías de los estados y municipios, pues el trabajo conjunto entre los tres órdenes de gobierno, resultará más eficaz que cualquier estrategia aislada.

8M

Recién conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, y como cada año, en prácticamente todas las ciudades del país hubo expresiones en contra de la violencia a niñas y mujeres, exigencia de cero impunidad para agresores sexuales, atención de órdenes de protección, apoyo a madres buscadoras, policías y fiscalías especializadas suficientes y eficientes, así como reparación del daño a las víctimas.

También se escucharon voces reclamando igualdad en derechos laborales, salarios y oportunidades, educación, vacunas, atención de salud, libertad económica e inclusión total.

Aún hay mucho tramo por recorrer para hacer efectivas estas demandas, afortunadamente habemos muchas mujeres que con sororidad y resiliencia continuamos luchando por esas causas y aspiramos a gobiernos sensibles que las atiendan. Agradezco el favor de su lectura.