/ domingo 7 de marzo de 2021

Piedra laja, el sustento de familias en Emiliano Zapata

Se trata de un material elegante para decorar exteriores no solo en México, sino también en varios países

Desde hace más de 30 años la industria de la piedra laja se convirtió en una de las principales actividades económicas en el municipio de Emiliano Zapata, y actualmente es el sustento de decenas de familias.

Antes de descubrir en esa piedra una forma de subsistir, en esa comuna ubicada al norte del estado las personas se dedicaban principalmente a la agricultura y a la maquila de ropa.

Con la extracción, explotación y transporte de ese material que encuentran en sus propios predios, los habitantes de Emiliano Zapata no solo generan ingresos para la familia, pues también crean empleos.

Sin embargo, su extracción no se trata de un proceso fácil, pues entregar un cargamento de piedra laja puede llevar varios días y además implica una inversión económica.

SU EXTRACCIÓN

Emiliano Zapata es un municipio ubicado en el Altiplano central mexicano a dos mil 900 metros sobre el nivel del mar y en él hay tres tipos de suelos: los ranker, litosoles y andosoles.

Abunda entre los cerros y laderas de esa región la existencia de la piedra laja, que se trata de un material pétreo, específicamente de una roca sedimentaria, plana y lisa que se extrae en grandes láminas que corresponden con la estratificación en los yacimientos, además de que su porosidad, dureza y resistencia depende de los niveles de compresión.

De acuerdo con pobladores, es posible encontrarla por lo menos en dos tonos: oxidado y azul, y cuando el material recién es sacado de los cerros, antes de que sea cortada en talleres, es llamada piedra arqueológica o piedra elefante.

Como sucede en la mayoría de los sitios en donde es explotada, la extracción de la piedra laja es a cielo abierto y ayudados de herramientas, como el cincel y la barreta, los ciudadanos sacan placas largas, de más de un metro, pues entre más grande sea la longitud le permite al poblador obtener mejores resultados en el corte.

Foto: César Rodríguez

La extracción a veces puede ser un proceso difícil, pues según su ubicación en algunas minas puede ser cómoda, y en temporada de lluvia el proceso se vuelve más complejo el proceso de sacar la piedra de los enormes cerros.

Una vez que es sacada de la tierra, la piedra es transportada a los talleres familiares de Emiliano Zapata en donde son compradas por viaje o por metro, según el acuerdo que pacten el comprador y el vendedor.

Sin embargo, hay talleres ya ubicados cerca o encima de las minas de piedra de laja que les permite a las personas ahorrarse ese proceso de traslado y hasta de compra de la material.

Familiares, talleres donde es procesada

Cuando la piedra, en bloques grandes, llega al taller, se prepara para su corte. Alfredo Macías, integrante una familia dedicada a la industrialización de la piedra elefante, contó en entrevista con El Sol de Tlaxcala que desde hace aproximadamente 20 años se dedican a ese negocio.

Cuando la piedra, en bloques grandes, llega al taller, se prepara para su corte. | CÉSAR RODRÍGUEZ

Aunque es familiar, también dan trabajo a algunas personas y diariamente dedican un mínimo de ocho horas para cortar y acomodar la piedra, eso al interior de su taller ubicado en las afueras del municipio.

Y si bien se trata de una actividad que hasta el momento les ha permitido obtener ingresos económicos, como todo negocio tiene temporadas buenas y malas.

A veces hay y a veces no, en nuestro caso tenemos más trabajo los fines de año y siempre empezando el año está tranquilo, comentó.

Y es que explicó que para procesar la piedra además de tiempo, invierten dinero para pagar la piedra, que varía y se ha abaratado al haber mucha competencia, pues en su caso pagan alrededor de 20 pesos por metro cuadrado; eso además del flete para que llegue hasta su taller.

A eso sumó lo que erogan para la adquisición del diésel para echar a andar las máquinas cortadoras, para la gasolina que usan para bombear el agua que moja los discos de diamante que trabajan únicamente a base de líquido para poder enfriarse y disminuir así su desgaste y, desde luego, para la compra de los discos de diamante para cortar la piedra que, dijo, son caros.

EL CORTE

En el caso del taller de su familia, al no tener suficiente recurso para almacenar el material y después venderlo, toda la piedra que procesan debe ser sobre pedido y llevan a cabo diversas técnicas de corte según lo pida el cliente, que van desde los dos centímetros de ancho y cualquier largo, hasta cuadrados de 40 por 60 centímetros.

Pocas, obras decoradas con la piedra

Puesto que la mayoría de la piedra de laja procesada es enviada al estado vecino de Puebla, son pocas las construcciones en la entidad decoradas con ese material.

Uno de ellos es la iglesia de Cristo Rey, en ese municipio, cuyos murales exteriores están siendo decorados con ese material al representar en ellos pasajes bíblicos.

Además, hace algunos años la imagen de la virgen de Guadalupe, ubicada al interior del templo, fue revestida de piedra de laja.

Según información contenida en una revista conmemorativa por el 25 aniversario de la fundación de la comuna, el Seminario de Nuestra Señora de Ocotlán, ubicado en Yauhquemehcan, fue la primera obra fuera del municipio que utilizó ese material para su construcción, y la piedra fue una donación del señor Macías Cruz al entonces Obispo Luis Munive y Escobar.

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Con la extracción, explotación y transporte de ese material que encuentran en sus propios predios, los habitantes de Emiliano Zapata no solo generan ingresos para la familia, pues también crean empleos.

Sin embargo, su extracción no se trata de un proceso fácil, pues entregar un cargamento de piedra laja puede llevar varios días y además implica una inversión económica.

SU EXTRACCIÓN

Emiliano Zapata es un municipio ubicado en el Altiplano central mexicano a dos mil 900 metros sobre el nivel del mar y en él hay tres tipos de suelos: los ranker, litosoles y andosoles.

Abunda entre los cerros y laderas de esa región la existencia de la piedra laja, que se trata de un material pétreo, específicamente de una roca sedimentaria, plana y lisa que se extrae en grandes láminas que corresponden con la estratificación en los yacimientos, además de que su porosidad, dureza y resistencia depende de los niveles de compresión.

De acuerdo con pobladores, es posible encontrarla por lo menos en dos tonos: oxidado y azul, y cuando el material recién es sacado de los cerros, antes de que sea cortada en talleres, es llamada piedra arqueológica o piedra elefante.

Como sucede en la mayoría de los sitios en donde es explotada, la extracción de la piedra laja es a cielo abierto y ayudados de herramientas, como el cincel y la barreta, los ciudadanos sacan placas largas, de más de un metro, pues entre más grande sea la longitud le permite al poblador obtener mejores resultados en el corte.

Foto: César Rodríguez

La extracción a veces puede ser un proceso difícil, pues según su ubicación en algunas minas puede ser cómoda, y en temporada de lluvia el proceso se vuelve más complejo el proceso de sacar la piedra de los enormes cerros.

Una vez que es sacada de la tierra, la piedra es transportada a los talleres familiares de Emiliano Zapata en donde son compradas por viaje o por metro, según el acuerdo que pacten el comprador y el vendedor.

Sin embargo, hay talleres ya ubicados cerca o encima de las minas de piedra de laja que les permite a las personas ahorrarse ese proceso de traslado y hasta de compra de la material.

Familiares, talleres donde es procesada

Cuando la piedra, en bloques grandes, llega al taller, se prepara para su corte. Alfredo Macías, integrante una familia dedicada a la industrialización de la piedra elefante, contó en entrevista con El Sol de Tlaxcala que desde hace aproximadamente 20 años se dedican a ese negocio.

Cuando la piedra, en bloques grandes, llega al taller, se prepara para su corte. | CÉSAR RODRÍGUEZ

Aunque es familiar, también dan trabajo a algunas personas y diariamente dedican un mínimo de ocho horas para cortar y acomodar la piedra, eso al interior de su taller ubicado en las afueras del municipio.

Y si bien se trata de una actividad que hasta el momento les ha permitido obtener ingresos económicos, como todo negocio tiene temporadas buenas y malas.

A veces hay y a veces no, en nuestro caso tenemos más trabajo los fines de año y siempre empezando el año está tranquilo, comentó.

Y es que explicó que para procesar la piedra además de tiempo, invierten dinero para pagar la piedra, que varía y se ha abaratado al haber mucha competencia, pues en su caso pagan alrededor de 20 pesos por metro cuadrado; eso además del flete para que llegue hasta su taller.

A eso sumó lo que erogan para la adquisición del diésel para echar a andar las máquinas cortadoras, para la gasolina que usan para bombear el agua que moja los discos de diamante que trabajan únicamente a base de líquido para poder enfriarse y disminuir así su desgaste y, desde luego, para la compra de los discos de diamante para cortar la piedra que, dijo, son caros.

EL CORTE

En el caso del taller de su familia, al no tener suficiente recurso para almacenar el material y después venderlo, toda la piedra que procesan debe ser sobre pedido y llevan a cabo diversas técnicas de corte según lo pida el cliente, que van desde los dos centímetros de ancho y cualquier largo, hasta cuadrados de 40 por 60 centímetros.

Pocas, obras decoradas con la piedra

Puesto que la mayoría de la piedra de laja procesada es enviada al estado vecino de Puebla, son pocas las construcciones en la entidad decoradas con ese material.

Uno de ellos es la iglesia de Cristo Rey, en ese municipio, cuyos murales exteriores están siendo decorados con ese material al representar en ellos pasajes bíblicos.

Además, hace algunos años la imagen de la virgen de Guadalupe, ubicada al interior del templo, fue revestida de piedra de laja.

Según información contenida en una revista conmemorativa por el 25 aniversario de la fundación de la comuna, el Seminario de Nuestra Señora de Ocotlán, ubicado en Yauhquemehcan, fue la primera obra fuera del municipio que utilizó ese material para su construcción, y la piedra fue una donación del señor Macías Cruz al entonces Obispo Luis Munive y Escobar.

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