/ viernes 25 de enero de 2019

ANATOMÍA DE LO SOCIAL

A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa

Michel de Montaigne

Mis tres amigos y las responsabilidades institucionales

Sentados en torno a la mesa de las reuniones, disfrutando ya del delicioso y aromático café, comentábamos al respecto de cómo había sido el fin y el inicio del año, obvio, de acuerdo a las circunstancias y condiciones de cada quien. Yo me fui de paseo con la familia -dijo el amigo de la bonanza- a disfrutar de la calidez de las playas del pacifico mexicano. En contrasentido, el amigo de las contradicciones -refería- pues yo estuve en la casa con mi familia, de pasear ni hablar, pues con la modestia de mi salario apenas si me alcanzo para celebrar, medianamente, las fiestas decembrinas. La verdad -dijo el amigo de la mesura- yo ocupé estos espacios de tiempo para meditar sobre la situación actual de nuestro país, aunque también me di tiempo de saludar y abrazar a otros camaradas, antiguos compañeros de trabajo o de la escuela; lo que me llamó mucho la atención -prosiguió con la palabra- fue la forma de saludar y externar los buenos deseos, en común, la gran mayoría me decía; te deseo salud, como único principio, lo demás es añadidura; entendí entonces que efectivamente mientras se tenga bienestar físico y emocional, lo demás podrá resolverse fácilmente, y bueno, para no ser indiferente. Le deseo a todos ustedes -nos señalaba con su dedo índice- ese bienestar que casi en todas partes se escuchó; como para cerrar el comentario, todos levantamos nuestra taza y, en efecto, salud fue lo que pedimos para todos.

Después de esa breve felicitación y buenos deseos, el amigo viajero -retomó la palabra mientras dirigía su mirada al amigo que siempre le refutaba- estoy esperando todavía los cambios de tu nuevo gobierno, ya tiene más de dos meses y no han ofrecido buenos resultados, al contrario, puros problemas no resueltos, es la muestra de la incapacidad de los nuevos funcionarios…

Detén tu lengua ponzoñosa -le arrebataron la palabra- no exijas en un par de meses los resultados que en muchos sexenios no pudieron conseguir tus “patrones”, todo lo mal puesto y mal hecho, ha sido responsabilidad de los periodos de gobierno precedentes; corrupción e impunidad fueron las marcas registradas por el pueblo, así es que ahora no me salgas conque no has visto nada de lo ofrecido, para tu información, las instituciones hoy en día se están reacomodando, dicho coloquialmente, se están aseando, eliminando la suciedad encontrada; aunque te daré el beneficio de la duda, pues no en todas ha ocurrido lo mismo, hay todavía algunos funcionarios, posiblemente sean cambiados, que demostraron su capacidad y entrega en las responsabilidades que les habían sido asignadas; cumpliendo, hasta el final, con ese compromiso institucional en beneficio de la colectividad.

Es más -siguió su comentario, extendido contra su costumbre de ser muy concreto- así como tú, hay quienes, critican las medidas aplicadas por el nuevo gobierno, pero son en razón de que afectan intereses particulares, en tu caso, te quedarás sin tus enormes ingresos, inmerecidos, porque hacías muy poco por lo que te pagaban, por lo tanto, estarás fuera del presupuesto, tal vez ahora entiendas las inconformidades y reclamos de los desprotegidos.

Será el sereno -le refutaron- pero hay quienes están demostrando su incompetencia, así como una falta de preparación académica para desempeñarse, y eso a la larga traerá malas consecuencias, ya lo veremos en adelante, hasta habrá quienes se arrepientan de su elección.

Deja la envidia un lado, te voy a poner un ejemplo del cambio, obvio paulatino, por las circunstancias naturales al terminarse cada ciclo; te acuerdas que llegamos a pasar por las oficinas donde les dan el apoyo a los adultos mayores y que cuando platicamos con algunos de ellos nos decían que les estaban retrasando el apoyo por falta de presupuesto, otros que llegaban al banco y ahí les decían que todavía no tenían ningún depósito por ese concepto de apoyo a las personas de setenta y más; pues ahora, después de la incertidumbre inicial, a la fecha se han entregado esos apoyos, sobra decir entonces que si hubo intervención en ese asunto. Y así como hago este comentario, también he decir que en otra de las áreas de esa misma dependencia donde se les otorga el beneficio a las personas mayores, se encuentra otro asunto sin resolver y que tiene que ver con la extinta Coret, hoy en día, INSUS, en relación a la regularización de predios rurales para convertirlos en urbanos; lamentablemente, a las personas que adquirieron algún tipo de predio, se les ha exigido una determinada cantidad de dinero para que, supuestamente, les pudieran entregar las escrituras, expedidas por algún notario, sin embargo, hasta la fecha los adquirientes están en la incertidumbre porque no han sido incorporados y regularizados bajo la normatividad correspondiente.

En este caso, es seguro que prontamente se habrán de aclarar, no solo la irregularidad de los predios, sino además de comprobar donde quedaron los dineros cobrados para la regularización; cantidades que fluctuaban entre los diez y doce mil pesos, que eran, según los funcionarios de la INSUS, para entregarles sus escrituras ya notariadas.

Si bien es cierto -intervino finalmente el amigo de la mesura- que todo cambio provoca incertidumbre, también es cierto que no todo puede hacerse en ´sesenta o setenta días, es todo un proceso, por eso, me parece que el ejemplo comentado por quien me precedió en la palabra, es muy acertado, pues entre líneas puede entenderse justamente, como los cambios, dentro de las mismas instituciones no pueden hacerse de manera simultánea, todo es de acuerdo a una serie de principios administrativos, desde la entrega-recepción, el nombramiento oficial de los responsables de las áreas, hasta la operación y atención a los demandantes de los servicios; hasta aquí, es cierto, entonces, que debemos esperar para poder observar los cambios y, de lo contrario, como lo hemos expresado en otros momentos, cuestionar a quien lo merezca para exigir cumpla con sus obligaciones y responsabilidades.

Me parece que hoy parcializaste tu punto de vista -le reprochó el amigo que había iniciado el comentario- pues todo parece indicar que estás de acuerdo en la lentitud de la transformación, así como la falta de capacidad de los “nuevos” funcionarios, pero bueno, finalmente es tu punto de vista.

Lamento mucho tu inconformidad -le atajaron- pero estoy de acuerdo en el cambio, no como tú lo interpretas, sino en el sentido de que deberá ser en favor de los ciudadanos en lo general, no solo de algunos cuantos, y eso, me parece, es una aspiración, sin importar quien la haga, pues ya hubo quienes tuvieron la oportunidad y no lo hicieron, así es que mis amigos, esperemos los resultados y actuemos en consecuencia.

A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa

Michel de Montaigne

Mis tres amigos y las responsabilidades institucionales

Sentados en torno a la mesa de las reuniones, disfrutando ya del delicioso y aromático café, comentábamos al respecto de cómo había sido el fin y el inicio del año, obvio, de acuerdo a las circunstancias y condiciones de cada quien. Yo me fui de paseo con la familia -dijo el amigo de la bonanza- a disfrutar de la calidez de las playas del pacifico mexicano. En contrasentido, el amigo de las contradicciones -refería- pues yo estuve en la casa con mi familia, de pasear ni hablar, pues con la modestia de mi salario apenas si me alcanzo para celebrar, medianamente, las fiestas decembrinas. La verdad -dijo el amigo de la mesura- yo ocupé estos espacios de tiempo para meditar sobre la situación actual de nuestro país, aunque también me di tiempo de saludar y abrazar a otros camaradas, antiguos compañeros de trabajo o de la escuela; lo que me llamó mucho la atención -prosiguió con la palabra- fue la forma de saludar y externar los buenos deseos, en común, la gran mayoría me decía; te deseo salud, como único principio, lo demás es añadidura; entendí entonces que efectivamente mientras se tenga bienestar físico y emocional, lo demás podrá resolverse fácilmente, y bueno, para no ser indiferente. Le deseo a todos ustedes -nos señalaba con su dedo índice- ese bienestar que casi en todas partes se escuchó; como para cerrar el comentario, todos levantamos nuestra taza y, en efecto, salud fue lo que pedimos para todos.

Después de esa breve felicitación y buenos deseos, el amigo viajero -retomó la palabra mientras dirigía su mirada al amigo que siempre le refutaba- estoy esperando todavía los cambios de tu nuevo gobierno, ya tiene más de dos meses y no han ofrecido buenos resultados, al contrario, puros problemas no resueltos, es la muestra de la incapacidad de los nuevos funcionarios…

Detén tu lengua ponzoñosa -le arrebataron la palabra- no exijas en un par de meses los resultados que en muchos sexenios no pudieron conseguir tus “patrones”, todo lo mal puesto y mal hecho, ha sido responsabilidad de los periodos de gobierno precedentes; corrupción e impunidad fueron las marcas registradas por el pueblo, así es que ahora no me salgas conque no has visto nada de lo ofrecido, para tu información, las instituciones hoy en día se están reacomodando, dicho coloquialmente, se están aseando, eliminando la suciedad encontrada; aunque te daré el beneficio de la duda, pues no en todas ha ocurrido lo mismo, hay todavía algunos funcionarios, posiblemente sean cambiados, que demostraron su capacidad y entrega en las responsabilidades que les habían sido asignadas; cumpliendo, hasta el final, con ese compromiso institucional en beneficio de la colectividad.

Es más -siguió su comentario, extendido contra su costumbre de ser muy concreto- así como tú, hay quienes, critican las medidas aplicadas por el nuevo gobierno, pero son en razón de que afectan intereses particulares, en tu caso, te quedarás sin tus enormes ingresos, inmerecidos, porque hacías muy poco por lo que te pagaban, por lo tanto, estarás fuera del presupuesto, tal vez ahora entiendas las inconformidades y reclamos de los desprotegidos.

Será el sereno -le refutaron- pero hay quienes están demostrando su incompetencia, así como una falta de preparación académica para desempeñarse, y eso a la larga traerá malas consecuencias, ya lo veremos en adelante, hasta habrá quienes se arrepientan de su elección.

Deja la envidia un lado, te voy a poner un ejemplo del cambio, obvio paulatino, por las circunstancias naturales al terminarse cada ciclo; te acuerdas que llegamos a pasar por las oficinas donde les dan el apoyo a los adultos mayores y que cuando platicamos con algunos de ellos nos decían que les estaban retrasando el apoyo por falta de presupuesto, otros que llegaban al banco y ahí les decían que todavía no tenían ningún depósito por ese concepto de apoyo a las personas de setenta y más; pues ahora, después de la incertidumbre inicial, a la fecha se han entregado esos apoyos, sobra decir entonces que si hubo intervención en ese asunto. Y así como hago este comentario, también he decir que en otra de las áreas de esa misma dependencia donde se les otorga el beneficio a las personas mayores, se encuentra otro asunto sin resolver y que tiene que ver con la extinta Coret, hoy en día, INSUS, en relación a la regularización de predios rurales para convertirlos en urbanos; lamentablemente, a las personas que adquirieron algún tipo de predio, se les ha exigido una determinada cantidad de dinero para que, supuestamente, les pudieran entregar las escrituras, expedidas por algún notario, sin embargo, hasta la fecha los adquirientes están en la incertidumbre porque no han sido incorporados y regularizados bajo la normatividad correspondiente.

En este caso, es seguro que prontamente se habrán de aclarar, no solo la irregularidad de los predios, sino además de comprobar donde quedaron los dineros cobrados para la regularización; cantidades que fluctuaban entre los diez y doce mil pesos, que eran, según los funcionarios de la INSUS, para entregarles sus escrituras ya notariadas.

Si bien es cierto -intervino finalmente el amigo de la mesura- que todo cambio provoca incertidumbre, también es cierto que no todo puede hacerse en ´sesenta o setenta días, es todo un proceso, por eso, me parece que el ejemplo comentado por quien me precedió en la palabra, es muy acertado, pues entre líneas puede entenderse justamente, como los cambios, dentro de las mismas instituciones no pueden hacerse de manera simultánea, todo es de acuerdo a una serie de principios administrativos, desde la entrega-recepción, el nombramiento oficial de los responsables de las áreas, hasta la operación y atención a los demandantes de los servicios; hasta aquí, es cierto, entonces, que debemos esperar para poder observar los cambios y, de lo contrario, como lo hemos expresado en otros momentos, cuestionar a quien lo merezca para exigir cumpla con sus obligaciones y responsabilidades.

Me parece que hoy parcializaste tu punto de vista -le reprochó el amigo que había iniciado el comentario- pues todo parece indicar que estás de acuerdo en la lentitud de la transformación, así como la falta de capacidad de los “nuevos” funcionarios, pero bueno, finalmente es tu punto de vista.

Lamento mucho tu inconformidad -le atajaron- pero estoy de acuerdo en el cambio, no como tú lo interpretas, sino en el sentido de que deberá ser en favor de los ciudadanos en lo general, no solo de algunos cuantos, y eso, me parece, es una aspiración, sin importar quien la haga, pues ya hubo quienes tuvieron la oportunidad y no lo hicieron, así es que mis amigos, esperemos los resultados y actuemos en consecuencia.

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