/ lunes 1 de julio de 2019

TIEMPOS DE DEMOCRACIA

Los porqués de la incertidumbre

3era. y última Parte – El factor López Obrador

  • Sin confianza ni claridad en lo que está por venir, la iniciativa privada se retrae, la inversión se detiene y la producción de satisfactores y bienes exportables se ralentiza. La opinión pública se ha percatado de que las palabras del presidente suelen ir en dirección contraria a aquella por la que transita la realidad.

La dependencia comercial con el país que gobierna el inefable Donald Trump; la inseguridad interior que nos ha rebasado; la migración multinacional que atraviesa México rumbo al vecino del norte y, por último, las confusas líneas del gobierno de López Obrador, son variables de una ecuación sin solución a la vista

Celebración sí…, pero con definición de objetivos

Sin que nadie se lo pidiera ni mediara ordenamiento legal ninguno que lo obligase, el presidente López Obrador tomó motu proprio la iniciativa de ofrecer a la Nación una plática -que no un informe formal- en la que hará un recuento de las acciones emprendidas por su administración… ¡a sólo seis meses de iniciado su gobierno! El acto tendrá lugar hoy lunes 1º de julio, fecha elegida para que, a su personal estilo y con verbena popular incluida, celebre en la mismísima Plaza de la Constitución de la capital de la República el primer aniversario de su memorable triunfo electoral de hace un año. No se sabe si la reunión será un mitin más de los que suele organizar por el interior del país, o si el evento acabará siendo una extensión de las conferencias mañaneras de Palacio, ahora sin réplicas ni cuestionamientos de reporteros. Como quiera que vaya a ser, su objetivo habrá de cumplirse sólo si contribuye a precisar posturas, definiciones y datos que, por su ambigüedad, inconsistencia e inexactitud, mantienen en la incertidumbre a quienes, por un motivo u otro, seguimos con interés sus diarios pronunciamientos.

Tiempo de aclaraciones… y de repensar conceptos

A todos, comentaristas, ciudadanos comunes y funcionarios de gobierno, nos viene bien hacer un alto en el camino a fin de aclarar ideas. Cabe aquí, amable lector, hacer una digresión que juzgo pertinente: sería pueril exigir resultados cuando apenas arrancó un régi-men que, en efecto, trata de hacer las cosas, mejor y de forma distinta a todo lo precedente. Mas antes de virar 180 grados la trayectoria que traía el viejo sistema había que hacerse de los controles de la nave del Estado, mientras tiraba por la borda el peso muerto que car-gaba. Sólo entonces, aligerada de lastre y en control pleno del timón de mando, la podría enfilar hacia su nuevo destino. El proceso, sencillo de describir con palabras, supone una operación compleja en la que, a querer o no, se cometen equivocaciones e injusticias que -quiero creer- habrán de irse corrigiendo. A estas alturas, López Obrador tendría ya que haber admitido que una tarea de tal envergadura requería del acompañamiento de expertos de los que su equipo carece. No es cosa fácil extirpar la corrupción de la cosa pública, y al mismo tiempo, poner orden en el erario.

¿Una gran transformación… sin un proyecto consensuado?

La confusión creada deriva de que el Ejecutivo no sigue un guión conocido y firme. Cambios y contradicciones generan incertidumbre y así, sin elementos sólidos y creíbles que permitan descifrar con razonable certeza el futuro, el ánimo colectivo se cohíbe y, con él, el emprendedurismo en todos sus niveles. Sin confianza ni claridad en lo que está por venir, la iniciativa privada se retrae, la inversión se detiene y la producción de satisfactores y bienes exportables se ralentiza. La opinión pública se ha percatado de que las palabras del presidente suelen ir en dirección contraria a aquella por la que transita la realidad. Los datos -sus datos-, los que determinan las acciones de gobierno, son diferentes a los que aportan fuentes dignas de crédito. Por otra parte, sus compromisos de campaña han tropezado con obstáculos difíciles de remover y, como consecuencia, las soluciones prometidas a las bases de su movimiento no llegan en los tiempos ofrecidos. Añadamos que los costos de las obras planeadas obras suben y bajan a contentillo, transparentando la fragilidad e inconsistencia del argumentario oficialista.

Estrategias equivocadas que inciden en merma de adeptos

Existe además una larga lista de cuestiones, atribuibles en exclusiva a la figura presidencial, que han contribuido a configurar el incierto escenario en que nos hallamos. Cito tres: 1) los continuos amagos contra la prensa crítica a su régimen; 2) el reiterado desdén hacia las organizaciones de la sociedad a las que debemos, entre otros logros, un sistema electoral confiable y, 3) los comentarios descalificatorios de que hace víctima a instituciones autónomas, como la CNDH y el INE. Trátase de juicios salidos de su boca que, lógicamente, despiertan reservas respecto de la autenticidad de su fe democrática. Y si a esa lista se agrega la característica arbitrariedad de sus decisiones, basadas en consultas sin ningún rigor metodológico, se comprenderá por qué la esperanza de un mejor tiempo comienza a desvanecerse en ciertos sectores, y a que el entusiasmo popular, encendido y fervoroso de hace apenas un año, disminuya en intensidad y, hasta en algunos círculos amloístas, comience a apagarse. Sigue firme, empero, el apoyo de sus bases que todavía lo tienen arriba del 60 % en la aceptación de la gente.

Desordenada militarización de las fronteras

En el intrincado laberinto social, político y económico en que nos encontramos es imprescindible traer a cuento las intempestivas presiones con que nos obsequió esa anomalía del género humano que es Donald Trump, cuyas consecuencias apenas estamos empezando a sentir. Si atendemos a lo acontecido en días recientes, las exigencias del presidente estadounidense están siendo acatadas incondicionalmente por el gobierno de López Obrador. Su primer resultado fue el repentino desplazamiento de ¡15 mil elementos armados a la frontera norte, y de 20 mil más a la sur! En ese numerosísimo y desorganizado contingente se confunden soldados, marinos, guardias nacionales, policías federales, policías de inmigración, policías estatales, etc., etc. Vale preguntar… ¿quién podrá poner orden en las actividades de tan heterogénea amalgama de fuerzas armadas, a sabiendas de que ninguna fue entrenada para realizar las tareas que les han sido encomendadas? Son movimientos militares desordenados de una magnitud solo comparable a los que se dan en conflictos bélicos de alta intensidad.

La obsecuencia con Trump traerá una estela de desgracias

Las imágenes que llegan a través de los medios prueban que nunca existió una logística acorde a la gigantesca movilización. Ni campamentos, ni pertrechos, ni protocolos de actuación; nada, todo improvisado. Y lo realmente riesgoso es que, en abierta violación de principios constitucionales vigentes y de la tradición hospitalaria de México, esos efectivos armados llevarán a cabo su función siguiendo una única e imperativa instrucción: obstaculizar a como de lugar el paso hacia Estados Unidos de esa inacabable corriente de migrantes mexicanos, hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, haitianos, cubanos, africanos y hasta hindúes que marchan en pos de una vida mejor. Por lo que se ve, solo importa rendir buenas cuentas a Trump. En tanto, Muñoz Ledo, constituido en la única voz crítica que se oye al interior del movimiento morenista, demandó que se busquen otras vías de solución al problema. Al llamado de Porfirio, el presidente López Obrador respondió así: “…tengo la conciencia tranquila…”. Las atrocidades de las que ya se empezó a tener noticia pondrán a prueba su pretendida ecuanimidad.

López Obrador… en tres renglones

La gestión de Andrés Manuel está llena de luces y sombras. Entre las primeras destaco su resuelta lucha contra la desigualdad y la corrupción, el programa de becas y su apoyo al olvidado sur de México. Y entre las sombras, su proclividad a ignorar la realidad, a desdeñar opiniones distintas a las suyas, y a ponerse con preocupante frecuencia por encima de la ley, cual si fuera “el justicia mayor del reino”.


Los porqués de la incertidumbre

3era. y última Parte – El factor López Obrador

  • Sin confianza ni claridad en lo que está por venir, la iniciativa privada se retrae, la inversión se detiene y la producción de satisfactores y bienes exportables se ralentiza. La opinión pública se ha percatado de que las palabras del presidente suelen ir en dirección contraria a aquella por la que transita la realidad.

La dependencia comercial con el país que gobierna el inefable Donald Trump; la inseguridad interior que nos ha rebasado; la migración multinacional que atraviesa México rumbo al vecino del norte y, por último, las confusas líneas del gobierno de López Obrador, son variables de una ecuación sin solución a la vista

Celebración sí…, pero con definición de objetivos

Sin que nadie se lo pidiera ni mediara ordenamiento legal ninguno que lo obligase, el presidente López Obrador tomó motu proprio la iniciativa de ofrecer a la Nación una plática -que no un informe formal- en la que hará un recuento de las acciones emprendidas por su administración… ¡a sólo seis meses de iniciado su gobierno! El acto tendrá lugar hoy lunes 1º de julio, fecha elegida para que, a su personal estilo y con verbena popular incluida, celebre en la mismísima Plaza de la Constitución de la capital de la República el primer aniversario de su memorable triunfo electoral de hace un año. No se sabe si la reunión será un mitin más de los que suele organizar por el interior del país, o si el evento acabará siendo una extensión de las conferencias mañaneras de Palacio, ahora sin réplicas ni cuestionamientos de reporteros. Como quiera que vaya a ser, su objetivo habrá de cumplirse sólo si contribuye a precisar posturas, definiciones y datos que, por su ambigüedad, inconsistencia e inexactitud, mantienen en la incertidumbre a quienes, por un motivo u otro, seguimos con interés sus diarios pronunciamientos.

Tiempo de aclaraciones… y de repensar conceptos

A todos, comentaristas, ciudadanos comunes y funcionarios de gobierno, nos viene bien hacer un alto en el camino a fin de aclarar ideas. Cabe aquí, amable lector, hacer una digresión que juzgo pertinente: sería pueril exigir resultados cuando apenas arrancó un régi-men que, en efecto, trata de hacer las cosas, mejor y de forma distinta a todo lo precedente. Mas antes de virar 180 grados la trayectoria que traía el viejo sistema había que hacerse de los controles de la nave del Estado, mientras tiraba por la borda el peso muerto que car-gaba. Sólo entonces, aligerada de lastre y en control pleno del timón de mando, la podría enfilar hacia su nuevo destino. El proceso, sencillo de describir con palabras, supone una operación compleja en la que, a querer o no, se cometen equivocaciones e injusticias que -quiero creer- habrán de irse corrigiendo. A estas alturas, López Obrador tendría ya que haber admitido que una tarea de tal envergadura requería del acompañamiento de expertos de los que su equipo carece. No es cosa fácil extirpar la corrupción de la cosa pública, y al mismo tiempo, poner orden en el erario.

¿Una gran transformación… sin un proyecto consensuado?

La confusión creada deriva de que el Ejecutivo no sigue un guión conocido y firme. Cambios y contradicciones generan incertidumbre y así, sin elementos sólidos y creíbles que permitan descifrar con razonable certeza el futuro, el ánimo colectivo se cohíbe y, con él, el emprendedurismo en todos sus niveles. Sin confianza ni claridad en lo que está por venir, la iniciativa privada se retrae, la inversión se detiene y la producción de satisfactores y bienes exportables se ralentiza. La opinión pública se ha percatado de que las palabras del presidente suelen ir en dirección contraria a aquella por la que transita la realidad. Los datos -sus datos-, los que determinan las acciones de gobierno, son diferentes a los que aportan fuentes dignas de crédito. Por otra parte, sus compromisos de campaña han tropezado con obstáculos difíciles de remover y, como consecuencia, las soluciones prometidas a las bases de su movimiento no llegan en los tiempos ofrecidos. Añadamos que los costos de las obras planeadas obras suben y bajan a contentillo, transparentando la fragilidad e inconsistencia del argumentario oficialista.

Estrategias equivocadas que inciden en merma de adeptos

Existe además una larga lista de cuestiones, atribuibles en exclusiva a la figura presidencial, que han contribuido a configurar el incierto escenario en que nos hallamos. Cito tres: 1) los continuos amagos contra la prensa crítica a su régimen; 2) el reiterado desdén hacia las organizaciones de la sociedad a las que debemos, entre otros logros, un sistema electoral confiable y, 3) los comentarios descalificatorios de que hace víctima a instituciones autónomas, como la CNDH y el INE. Trátase de juicios salidos de su boca que, lógicamente, despiertan reservas respecto de la autenticidad de su fe democrática. Y si a esa lista se agrega la característica arbitrariedad de sus decisiones, basadas en consultas sin ningún rigor metodológico, se comprenderá por qué la esperanza de un mejor tiempo comienza a desvanecerse en ciertos sectores, y a que el entusiasmo popular, encendido y fervoroso de hace apenas un año, disminuya en intensidad y, hasta en algunos círculos amloístas, comience a apagarse. Sigue firme, empero, el apoyo de sus bases que todavía lo tienen arriba del 60 % en la aceptación de la gente.

Desordenada militarización de las fronteras

En el intrincado laberinto social, político y económico en que nos encontramos es imprescindible traer a cuento las intempestivas presiones con que nos obsequió esa anomalía del género humano que es Donald Trump, cuyas consecuencias apenas estamos empezando a sentir. Si atendemos a lo acontecido en días recientes, las exigencias del presidente estadounidense están siendo acatadas incondicionalmente por el gobierno de López Obrador. Su primer resultado fue el repentino desplazamiento de ¡15 mil elementos armados a la frontera norte, y de 20 mil más a la sur! En ese numerosísimo y desorganizado contingente se confunden soldados, marinos, guardias nacionales, policías federales, policías de inmigración, policías estatales, etc., etc. Vale preguntar… ¿quién podrá poner orden en las actividades de tan heterogénea amalgama de fuerzas armadas, a sabiendas de que ninguna fue entrenada para realizar las tareas que les han sido encomendadas? Son movimientos militares desordenados de una magnitud solo comparable a los que se dan en conflictos bélicos de alta intensidad.

La obsecuencia con Trump traerá una estela de desgracias

Las imágenes que llegan a través de los medios prueban que nunca existió una logística acorde a la gigantesca movilización. Ni campamentos, ni pertrechos, ni protocolos de actuación; nada, todo improvisado. Y lo realmente riesgoso es que, en abierta violación de principios constitucionales vigentes y de la tradición hospitalaria de México, esos efectivos armados llevarán a cabo su función siguiendo una única e imperativa instrucción: obstaculizar a como de lugar el paso hacia Estados Unidos de esa inacabable corriente de migrantes mexicanos, hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, haitianos, cubanos, africanos y hasta hindúes que marchan en pos de una vida mejor. Por lo que se ve, solo importa rendir buenas cuentas a Trump. En tanto, Muñoz Ledo, constituido en la única voz crítica que se oye al interior del movimiento morenista, demandó que se busquen otras vías de solución al problema. Al llamado de Porfirio, el presidente López Obrador respondió así: “…tengo la conciencia tranquila…”. Las atrocidades de las que ya se empezó a tener noticia pondrán a prueba su pretendida ecuanimidad.

López Obrador… en tres renglones

La gestión de Andrés Manuel está llena de luces y sombras. Entre las primeras destaco su resuelta lucha contra la desigualdad y la corrupción, el programa de becas y su apoyo al olvidado sur de México. Y entre las sombras, su proclividad a ignorar la realidad, a desdeñar opiniones distintas a las suyas, y a ponerse con preocupante frecuencia por encima de la ley, cual si fuera “el justicia mayor del reino”.


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