/ martes 6 de agosto de 2019

Tintero

Rumbo al proceso electoral de 2021

Encaminados rumbo al proceso electoral de 2021, este espacio hará un análisis sobre el panorama que presentan los principales institutos políticos en la entidad y sus respectivos aspirantes a la gubernatura.

En el pasado proceso electoral de 2018, el Movimiento de Regeneración Nacional literalmente barrió a sus oponentes en las urnas. En ese entonces, el candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, alcanzó en la entidad el 70 % de la votación, lo que representa en números reales cerca de 358 mil 232 votos. Arrasó en los tres distritos electores para diputados federales, en catorce de quince de los escaños locales y en la fórmula al Senado de la República ganó sin mayores complicaciones.

Así, el horizonte rumbo a la sucesión gubernamental de 2021 que muchos aspirantes ya se han encargado de adelantar, pintaba halagador para esta fuerza política. Sin embargo, con el paso del tiempo, el desencanto en varios sectores de la sociedad ha empezado a sentirse.

Sin un proyecto viable a corto, mediano y largo plazo, los sectores productivos de este país han empezado a mostrar preocupación. En este corto lapso de gobierno se ha visto que no existe un proyecto de gobierno basado en la estructuración de políticas públicas viables.

Al contrario, lo que ha prevalecido son las ocurrencias, y un proyecto basado en la esperanza y en el manejo psicológico de las masas. El asistencialismo es la principal característica.

En Tlaxcala, con esta característica donde el desorden y la rapacidad en el ejercicio público son el principal sustento, los principales aspirantes de este instituto político, han iniciado una feroz lucha intestina a semejanza de lo que un día fue el Partido de la Revolución Democrática y hoy empieza a decirse que el principal enemigo de un morenista es otro morenista. Solos se van a acabar en la lucha política ya veremos.

Joel Molina Ramírez, el senador y líder de este partido en la entidad, sin duda cuenta con todo el respaldo del Presidente Obrador y de su hijo Gonzalo López Beltrán para poder ungirse con la candidatura, además representa el perfil perfecto que gusta a estos políticos: manejable que no les representa un riesgo para poder manipularlo a su antojo como es la forma en que ejercen la política. Lo hace el candidato más viable y más fuerte hasta el momento.

En su contra está la falta de liderazgo y el manejo de un discurso moderno y progresista, lo cual entre los jóvenes, académicos y personas críticas no representa una opción de cambio viable para el estado.

Asimismo, Ana Lilia Rivera Rivera, política hoy convertida en senadora de la República, es una segunda opción en este instituto político para hacerse de la candidatura. Sin embargo, no ha mostrado el dinamismo y capacidad para lograr esta hazaña.

Simplemente su trabajo y gestión en el estado ha sido poco. Su discurso más fuerte que hizo públicamente fue el llamado para democratizar a la Universidad Autónoma de Tlaxcala, lo que solo quedó en eso, en un simple llamado a misa. De ahí que ha desaparecido. No es un personaje político que marque agenda pública lo cual es preocupante.

A su vez, Lorena Cuellar Cisneros, la súper delegada y diputada federal con licencia, es sin duda la política que no ha desperdiciado un solo momento para promoverse.

En su contra lleva la avaricia y la forma displicente para hacer política, además de los personajes non gratos de los que se ha rodeado, los matraqueros, quienes significan lo más rancio y vil de la política local. Sus logros políticos están basados en la desgracia y la necesidad de la gente humilde a cargo del erario. Sabe que esta es su última oportunidad y por ello su protagonismo raya en la frivolidad. Su discurso es hueco y sin un proyecto de gobierno factible.

Mientras tanto, Maria del Carmen Ramírez también sabe que ésta, y la tiene, es su última oportunidad y que la candidatura por este instituto político depende de los amarres que realice su esposo el exgobernador Alfonso Abraham Sánchez Anaya.

Por su lado, Eduardo Medel Quiroz, el exexprocurador del Estado, hoy convertido en uno de los hombres de más confianza del senador Ricardo Monreal Ávila, tiene su esperanza encendida y que con el impulso de su protección desde el Senado sea investido con la candidatura.

Así, con este panorama, el Movimiento Regeneración Nacional que, en un momento parecía invencible, hoy con la ineptitud para ejercer el poder público no tiene nada claro, pero Tlaxcala puede ser un laboratorio político para desarticular su poderío mostrado en las urnas. Al tiempo.

Hasta el próximo martes.

Rumbo al proceso electoral de 2021

Encaminados rumbo al proceso electoral de 2021, este espacio hará un análisis sobre el panorama que presentan los principales institutos políticos en la entidad y sus respectivos aspirantes a la gubernatura.

En el pasado proceso electoral de 2018, el Movimiento de Regeneración Nacional literalmente barrió a sus oponentes en las urnas. En ese entonces, el candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, alcanzó en la entidad el 70 % de la votación, lo que representa en números reales cerca de 358 mil 232 votos. Arrasó en los tres distritos electores para diputados federales, en catorce de quince de los escaños locales y en la fórmula al Senado de la República ganó sin mayores complicaciones.

Así, el horizonte rumbo a la sucesión gubernamental de 2021 que muchos aspirantes ya se han encargado de adelantar, pintaba halagador para esta fuerza política. Sin embargo, con el paso del tiempo, el desencanto en varios sectores de la sociedad ha empezado a sentirse.

Sin un proyecto viable a corto, mediano y largo plazo, los sectores productivos de este país han empezado a mostrar preocupación. En este corto lapso de gobierno se ha visto que no existe un proyecto de gobierno basado en la estructuración de políticas públicas viables.

Al contrario, lo que ha prevalecido son las ocurrencias, y un proyecto basado en la esperanza y en el manejo psicológico de las masas. El asistencialismo es la principal característica.

En Tlaxcala, con esta característica donde el desorden y la rapacidad en el ejercicio público son el principal sustento, los principales aspirantes de este instituto político, han iniciado una feroz lucha intestina a semejanza de lo que un día fue el Partido de la Revolución Democrática y hoy empieza a decirse que el principal enemigo de un morenista es otro morenista. Solos se van a acabar en la lucha política ya veremos.

Joel Molina Ramírez, el senador y líder de este partido en la entidad, sin duda cuenta con todo el respaldo del Presidente Obrador y de su hijo Gonzalo López Beltrán para poder ungirse con la candidatura, además representa el perfil perfecto que gusta a estos políticos: manejable que no les representa un riesgo para poder manipularlo a su antojo como es la forma en que ejercen la política. Lo hace el candidato más viable y más fuerte hasta el momento.

En su contra está la falta de liderazgo y el manejo de un discurso moderno y progresista, lo cual entre los jóvenes, académicos y personas críticas no representa una opción de cambio viable para el estado.

Asimismo, Ana Lilia Rivera Rivera, política hoy convertida en senadora de la República, es una segunda opción en este instituto político para hacerse de la candidatura. Sin embargo, no ha mostrado el dinamismo y capacidad para lograr esta hazaña.

Simplemente su trabajo y gestión en el estado ha sido poco. Su discurso más fuerte que hizo públicamente fue el llamado para democratizar a la Universidad Autónoma de Tlaxcala, lo que solo quedó en eso, en un simple llamado a misa. De ahí que ha desaparecido. No es un personaje político que marque agenda pública lo cual es preocupante.

A su vez, Lorena Cuellar Cisneros, la súper delegada y diputada federal con licencia, es sin duda la política que no ha desperdiciado un solo momento para promoverse.

En su contra lleva la avaricia y la forma displicente para hacer política, además de los personajes non gratos de los que se ha rodeado, los matraqueros, quienes significan lo más rancio y vil de la política local. Sus logros políticos están basados en la desgracia y la necesidad de la gente humilde a cargo del erario. Sabe que esta es su última oportunidad y por ello su protagonismo raya en la frivolidad. Su discurso es hueco y sin un proyecto de gobierno factible.

Mientras tanto, Maria del Carmen Ramírez también sabe que ésta, y la tiene, es su última oportunidad y que la candidatura por este instituto político depende de los amarres que realice su esposo el exgobernador Alfonso Abraham Sánchez Anaya.

Por su lado, Eduardo Medel Quiroz, el exexprocurador del Estado, hoy convertido en uno de los hombres de más confianza del senador Ricardo Monreal Ávila, tiene su esperanza encendida y que con el impulso de su protección desde el Senado sea investido con la candidatura.

Así, con este panorama, el Movimiento Regeneración Nacional que, en un momento parecía invencible, hoy con la ineptitud para ejercer el poder público no tiene nada claro, pero Tlaxcala puede ser un laboratorio político para desarticular su poderío mostrado en las urnas. Al tiempo.

Hasta el próximo martes.

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