En el temazcal salen todos los “demonios”

En pueblos indígenas de Tlaxcala dicen que ayuda a curar la Covid-19; ayuda a fortalecer el sistema inmunológico

Tomás Baños | El Sol de Tlaxcala

  · domingo 14 de febrero de 2021

Indígenas se bañan en temazcales de San Isidro Buensuceso | TOMÁS BAÑOS

Para la gente de pueblos indígenas de Tlaxcala el temazcal es fundamental en prácticas previas y posteriores al parto, pero al surgir el nuevo coronavirus las familias dicen que salen “los demonios”. Al inhalar el vapor, el cuerpo se enfría y se regula la temperatura fortaleciendo el sistema inmunológico. Las personas producen más glóbulos blancos. Esta es la razón por la que infantes, jóvenes y ancianos que viven a mayor altitud enferman menos. Enclavado en la Malinche, San Isidro Buensuceso, municipio de San Pablo del Monte, un pueblo de unos tres mil hogares, la mayoría de las familias cuenta con un temazcal.

Silvestre heredó de su madre, doña Dominga Arce, la técnica del “hojeo” con plantas y árboles medicinales. Él construyó su propio temazcal. La discapacidad que enfrenta en una de sus extremidades no le imposibilita trabajar en la construcción y en la costura, él es jefe de la familia. “El temazcal es básico en nuestras vidas, lo utiliza mi esposa con mis hijos, mis hermanas y mi madre, es muy bueno para prevenir la enfermedad del coronavirus”, explica.

El último reporte de la Secretaría de Salud indica que las comunidades indígenas de Tlaxcala encabezan la lista con menos contagios del SARS-CoV-2. Inclusive, la población poco usa cubrebocas, gel alcoholado, solo guarda la “sana distancia” en el transporte público y durante acciones religiosas. A más de tres mil 800 metros de altitud la gente se dedica al campo y extrae leña de la montaña; otros trabajan en la construcción, como empleadas domésticas y en fábricas.

Los baños de temazcal surgieron desde la época de los Mexicas y forman parte de la medicina tradicional con fines curativos, preventivos, higiénicos y religiosos. De hecho, esta cultura, rendía tributo a Temazcaltoci, conocida como la “abuela” de los baños. Se pensaba que ingresar al temazcal era regresar al vientre materno de Tonantzin. Una madre benevolente, adorada por los curanderos encaminados a procurar la salud de los enfermos física y espiritualmente.

MAREO EN EL VAPOR

Para los que no conocen un temazcal son obras de arquitectura manual de adobe, block o concreto hidráulico, de forma ovoide de no más de 1.50 metros de altura al centro de la bóveda, aunque ahora los hacen rectangulares más amplios. Previo al vestidor hay una entrada de 80 centímetros por 80 por donde ingresan los que van a recibir la sauna. El interior tiene un cupo máximo de tres hombres o mujeres acostados es un espacio cálido y con poca luz artificial.

La humedad alcanza un 100 % y la temperatura del cuerpo puede llegar a los 40 grados Celsius. La recomendación es que una persona esté a lo máximo 30 minutos pues se deshidrata rápidamente. Es un tiempo en la casa de vapor inofensivo y saludable. Es una forma de recrear el útero. Es un encuentro personal, de reflexión y armonía con Dios. Es un baño con un ritual prehispánico. Es una ceremonia de las más antiguas que existen. Temazcales o baños de vapor en la región de Puebla-Tlaxcala, realizada por Konrad Tyrakowski Findeiss, estudioso alemán en el tema, es el ingenio del hombre nativo fue reglamentado con la llegada de los españoles.

En 1539 fue restrictivo a la población, solo podían acceder los enfermos, pero quien participara en baños indecorosos sería castigado con cien azotes y dos horas amarrado. Con el tiempo, la población superó todo y, a la fecha, para perfumar el ambiente en el temazcal utilizan hierbas como romero, eucalipto, pirul, manzanilla, pericón y cáscaras de cítricos.

EL RITUAL

Antes del manejo con plantas y flores, existe todo un ritual, que los ancianos han heredado a las nuevas generaciones. Temazcal o Temazcalli procede de la unión de las palabras de la lengua náhuatl “Tetl” que significa piedra, “Mazitli” caliente y “Calli” casa, es decir, casa de las piedras calientes. En San Isidro, los días miércoles y domingo, estos hombres encienden sus hornos a base de leña de pino que extraen de la montaña. Lo hacen durante esos días porque es cuando elevan una oración de sanación a Jesús.

Una vez que el fogón ha calentado las piedras volcánicas, ingresan las personas que van a recibir el baño. Antes, deben cerciorarse de que el área de quema esté completamente sellada con barro para que no se escape el calor y con ello se enfríen las piedras. Para mayor comodidad de su familia, Silvestre lo construyó rectangular. Una vez que las personas son "hojeadas”, se recomienda no hincarse pues pueden sentir mareos al inhalar el vapor.

Antes, eran las abuelas las que ingresaban al temazcal para bañar a las mujeres que recién habían alumbrado; ahora también lo hacen los hombres con sus hijos o en pareja, explica el entrevistado. Silvestre conoce el baño de sauna a la perfección. Con un balde extrae agua fría de un depósito y la arroja a las piedras incandescentes, de inmediato se expande el vapor. De otro depósito con agua caliente inicia el hojeo hacia el bañista o enfermo. En la región náhuatl que divide a Tlaxcala y Puebla en los pueblos de San Isidro Buensuceso y San Miguel Canoa, los une el parentesco familiar y la lengua. Cuando el integrante de una familia está enfermo se comprueba al “hojearlo” con chichicastle, (planta con hojas medianas y espinas). “Si (el familiar adulto) no siente dolor es que está muy enfermo, pero si las espinas lo lastiman, indica que no tiene nada”, comenta.

Foto: Tomás Baños

Abelardo Mendoza arrastraba desde hace varias semanas un dolor en el pecho y en las articulaciones, por lo que solicitó la ayuda del temazcalero. El originario del Estado de México confiesa las bondades que ha recibido al ingresar a la sauna. “Llevamos casi un año trabajando desde casa para la Secretaría de Educación Pública, en las primeras horas me sentí mareado, pero muy mejorado al otro día, sin dolor… ellos dicen que expulsé todos los demonios”, expresa.

Dice que absorbió cenizas de la leña lo que le provocó oxigenar menos de lo normal, pero una vez que aseó su sistema respiratorio, regresó a la normalidad con 92. “Me siento tranquilo, regresé a trabajar en línea sin presión, indudablemente que el vapor ha mejorado mi salud, siento la piel tersa y espiritualmente estoy en paz”, resalta. Silvestre sostiene que después del temazcal el cuerpo se relaja, se limpian las impurezas por medio del sudor y se desintoxica el cuerpo. Y puntualiza que “bañarse en temazcal de vez en cuando, tiene ventajas en el ser humano pues quema calorías, mantiene altos niveles de energía y previene el Covid”.

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