/ viernes 23 de octubre de 2020

El PRI está de regreso

Los resultados de las elecciones en Coahuila e Hidalgo son un parteaguas en lo que algunos llaman los tiempos de la Cuarta Transformación. El contundente triunfo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) deja claro que está listo y está de regreso.

En Coahuila, ganó los 16 distritos, y en Hidalgo, al menos 32 municipios, incluidos Pachuca, Mineral de la Reforma y Tepeji.

La del domingo pasado fue una jornada en la que al PRI le fue extraordinariamente bien, de acuerdo con los últimos datos preliminares de la elección, y es la evidencia de que Morena no es invencible.

Si revisamos con atención, veremos que la fórmula que en Tlaxcala el gobernador Marco Mena planteó como alternativa para volver al triunfo es la correcta: elegir candidatos triunfadores, generando condiciones de unidad en torno a los aspirantes más populares. Pero a ello se debe sumar un ingrediente adicional: el reconocimiento público de un buen gobierno, como el que Marco Mena encabeza en Tlaxcala.

Sin duda, los resultados del domingo elevan la moral del priismo, y representan un golpe anímico a Morena y la Cuarta Transformación, que se creían invulnerables por el efecto AMLO.

Cuando hay estrategia y trabajo, cuando un partido es serio, firme, y construye liderazgo comprometido, escuchando a la militancia y acercándose a ella, suceden escenarios como los ocurridos el pasado 18 de octubre, que demuestran que el PRI está aprendiendo del pasado, y lo hace rápidamente para adaptarse a las nuevas demandas de los mexicanos.

En Tlaxcala, el PRI se muestra animado con los resultados de Coahuila e Hidalgo, y espera repetir la hazaña el año entrante, como lo expresó el dirigente estatal del partido, Noé Rodríguez Roldán, quien con justa razón afirmó que la ciudadanía nuevamente confía en el PRI.

Ciertamente, es deber de los militantes tlaxcaltecas trabajar en unión para presentar los mismos resultados en las votaciones. El priismo local tiene cuadros competitivos que, con méritos propios, aspiran a la candidatura por la gubernatura estatal. También está en la posibilidad de encabezar una alianza que aglutine los intereses de muchos tlaxcaltecas por lograr que el estado siga creciendo como hasta ahora.

Hoy, el nombre de Tlaxcala ya no pasa inadvertido por el trabajo de los gobiernos priistas, especialmente, el de Marco Mena, quien destaca a nivel nacional como uno de los gobernadores mejor calificados por la ciudadanía por su desempeño, pero también como uno de los mandatarios priistas con mejor aprobación en el país.

Y lo anterior es un factor de mucha relevancia que el PRI debe aprovechar, a la par de su agenda electoral, que debe ser atractiva para los votantes, y de la elección de candidatos competitivos en condiciones de unidad.

El PRI está de vuelta y quiere ganar.

Los resultados de las elecciones en Coahuila e Hidalgo son un parteaguas en lo que algunos llaman los tiempos de la Cuarta Transformación. El contundente triunfo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) deja claro que está listo y está de regreso.

En Coahuila, ganó los 16 distritos, y en Hidalgo, al menos 32 municipios, incluidos Pachuca, Mineral de la Reforma y Tepeji.

La del domingo pasado fue una jornada en la que al PRI le fue extraordinariamente bien, de acuerdo con los últimos datos preliminares de la elección, y es la evidencia de que Morena no es invencible.

Si revisamos con atención, veremos que la fórmula que en Tlaxcala el gobernador Marco Mena planteó como alternativa para volver al triunfo es la correcta: elegir candidatos triunfadores, generando condiciones de unidad en torno a los aspirantes más populares. Pero a ello se debe sumar un ingrediente adicional: el reconocimiento público de un buen gobierno, como el que Marco Mena encabeza en Tlaxcala.

Sin duda, los resultados del domingo elevan la moral del priismo, y representan un golpe anímico a Morena y la Cuarta Transformación, que se creían invulnerables por el efecto AMLO.

Cuando hay estrategia y trabajo, cuando un partido es serio, firme, y construye liderazgo comprometido, escuchando a la militancia y acercándose a ella, suceden escenarios como los ocurridos el pasado 18 de octubre, que demuestran que el PRI está aprendiendo del pasado, y lo hace rápidamente para adaptarse a las nuevas demandas de los mexicanos.

En Tlaxcala, el PRI se muestra animado con los resultados de Coahuila e Hidalgo, y espera repetir la hazaña el año entrante, como lo expresó el dirigente estatal del partido, Noé Rodríguez Roldán, quien con justa razón afirmó que la ciudadanía nuevamente confía en el PRI.

Ciertamente, es deber de los militantes tlaxcaltecas trabajar en unión para presentar los mismos resultados en las votaciones. El priismo local tiene cuadros competitivos que, con méritos propios, aspiran a la candidatura por la gubernatura estatal. También está en la posibilidad de encabezar una alianza que aglutine los intereses de muchos tlaxcaltecas por lograr que el estado siga creciendo como hasta ahora.

Hoy, el nombre de Tlaxcala ya no pasa inadvertido por el trabajo de los gobiernos priistas, especialmente, el de Marco Mena, quien destaca a nivel nacional como uno de los gobernadores mejor calificados por la ciudadanía por su desempeño, pero también como uno de los mandatarios priistas con mejor aprobación en el país.

Y lo anterior es un factor de mucha relevancia que el PRI debe aprovechar, a la par de su agenda electoral, que debe ser atractiva para los votantes, y de la elección de candidatos competitivos en condiciones de unidad.

El PRI está de vuelta y quiere ganar.

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