/ jueves 14 de marzo de 2019

ESPACIO INE

La Sociedad Civil

Alberto Jaume Torres*

La ciencia social define a la Sociedad Civil como la diversidad de personas que, con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actúan para tomar decisiones en el ámbito público que consideran a todo individuo que se halla fuera de las estructuras gubernamentales.

La Sociedad Civil se concibe como el espacio de vida social organizada que es voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del estado y limitada por un orden legal o juego de reglas compartidas. Involucra a ciudadanos actuando colectivamente en una esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas, intercambiar información alcanzando objetivos comunes.

La existencia de una Sociedad Civil diferenciada de la política es un prerrequisito para democracia. Sin ella, no hay estado legítimo. Jürgen Habermas, señala que la sociedad civil tiene dos componentes principales: por un lado, el conjunto de instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos y que propician su libre asociación, la posibilidad de defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado y la viabilidad de la intervención ciudadana en la operación misma del sistema; por otra parte está el conjunto de movimientos sociales que continuamente plantean nuevos principios y valores, nuevas demandas sociales, así como vigilar la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados.

Así, la Sociedad Civil contiene un elemento institucional definido básicamente por la estructura de derechos de los estados de bienestar contemporáneo, y un elemento activo, transformador, construido por los nuevos movimientos sociales.

Alexis de Tocqueville, identifica a la Sociedad Civil con el conjunto de organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que fungen como mediadores entre los individuos y el Estado. Analizó la relación entre la sociedad civil y la democracia, y estableció que cualquier tipo de organización–política, social, religiosa, artística o deportiva- resulta favorable para la democracia en tanto que constituye una especie de escuela de participación, así como un dique que impide que el Estado invada los espacios sociales.

Se dice que el despertar ciudadano en México, se dio a partir del terrible terremoto de 1985 en donde el Estado quedo absolutamente rebasado y fue la sociedad civil la que se organizó, para rescatar, ayudar, apoyar y hacer un sinfín de acciones que fue la semilla y toma de conciencia de la llamada sociedad civil. Los niveles de participación social y apertura política se dieron en ese despertar ciudadano.

Desde entonces hasta ahora, muchos ciudadanos que habían vivido en un estado paternalista y con relaciones clientelares con el gobierno hegemónico del entonces partido único (el PRI, por si algún lector suizo me lee) encontraron nuevas formas de participación desde la sociedad, impulsando cambios, señalando errores o simplemente agrupándose para demostrar cohesión y fuerza para avanzar como país y como sociedad.

A lo largo de estos más de 30 años, esta parte fundamental de la democracia que es la llamada Sociedad Civil se ha organizado y puesto en el escenario los temas y preocupaciones de estos grupos de ciudadanos. Recuerdo algunas organizaciones como alianza cívica, que buscaba limpieza electoral y equidad en las contiendas. Su aportación fue importante, sus acciones y vigilancia en los procesos electorales, resultaron por demás útiles en la consolidación de los procesos electorales.

Hoy en día hay múltiples ejemplos de agrupaciones de la Sociedad Civil que se ocupan de un sinfín de temas y ángulos de atención; en una sociedad como la mexicana tan diversa, los temas son muchos y pueden encontrarse asociaciones que se ocupen de mujeres violentadas; otras que apoyan y ayudan con becas estudiantiles; otras que ponen énfasis en la discapacidad y sus tratamientos, otras que contabilizan homicidios, secuestros o robos de vehículos; otras más que están en contra del aborto o a favor, que exigen transparencia en la rendición de cuentas de los gobernantes o las que buscan incidir en la calidad educativa, atención a niños de la calle, adultos mayores, drogas o alcoholismo y un universo de temas y asuntos que la sociedad demanda y se organiza.

Resulta por demás extraño que el Presidente de México señale a la Sociedad Civil como “fifí” o poco confiable, cuando lo que requiere México es precisamente más participación social y no menos. El Estado no puede atenderlo todo, por lo que es precisamente que la sociedad civil y el Estado, en mancuerna, pueden contribuir para resolver de mejor manera los problemas. Es en el: nosotros, donde todos cabemos.

Y desde luego, si se encuentran abusos de esa sociedad civil organizada, que se castigue de manera ejemplar y conforme a la ley cualquier irregularidad detectada y probada. Y si se demuestra su benéfica aportación, que se fomente y promueva. Así de simple.

*Vocal Ejecutivo de la Junta

Distrital 03, Instituto Nacional

Electoral en Tlaxcala

Resulta por demás extraño que el Presidente de México señale a la Sociedad Civil como “fifí” o poco confiable, cuando lo que requiere México es precisamente más participación social y no menos.

La Sociedad Civil

Alberto Jaume Torres*

La ciencia social define a la Sociedad Civil como la diversidad de personas que, con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actúan para tomar decisiones en el ámbito público que consideran a todo individuo que se halla fuera de las estructuras gubernamentales.

La Sociedad Civil se concibe como el espacio de vida social organizada que es voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del estado y limitada por un orden legal o juego de reglas compartidas. Involucra a ciudadanos actuando colectivamente en una esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas, intercambiar información alcanzando objetivos comunes.

La existencia de una Sociedad Civil diferenciada de la política es un prerrequisito para democracia. Sin ella, no hay estado legítimo. Jürgen Habermas, señala que la sociedad civil tiene dos componentes principales: por un lado, el conjunto de instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos y que propician su libre asociación, la posibilidad de defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado y la viabilidad de la intervención ciudadana en la operación misma del sistema; por otra parte está el conjunto de movimientos sociales que continuamente plantean nuevos principios y valores, nuevas demandas sociales, así como vigilar la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados.

Así, la Sociedad Civil contiene un elemento institucional definido básicamente por la estructura de derechos de los estados de bienestar contemporáneo, y un elemento activo, transformador, construido por los nuevos movimientos sociales.

Alexis de Tocqueville, identifica a la Sociedad Civil con el conjunto de organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que fungen como mediadores entre los individuos y el Estado. Analizó la relación entre la sociedad civil y la democracia, y estableció que cualquier tipo de organización–política, social, religiosa, artística o deportiva- resulta favorable para la democracia en tanto que constituye una especie de escuela de participación, así como un dique que impide que el Estado invada los espacios sociales.

Se dice que el despertar ciudadano en México, se dio a partir del terrible terremoto de 1985 en donde el Estado quedo absolutamente rebasado y fue la sociedad civil la que se organizó, para rescatar, ayudar, apoyar y hacer un sinfín de acciones que fue la semilla y toma de conciencia de la llamada sociedad civil. Los niveles de participación social y apertura política se dieron en ese despertar ciudadano.

Desde entonces hasta ahora, muchos ciudadanos que habían vivido en un estado paternalista y con relaciones clientelares con el gobierno hegemónico del entonces partido único (el PRI, por si algún lector suizo me lee) encontraron nuevas formas de participación desde la sociedad, impulsando cambios, señalando errores o simplemente agrupándose para demostrar cohesión y fuerza para avanzar como país y como sociedad.

A lo largo de estos más de 30 años, esta parte fundamental de la democracia que es la llamada Sociedad Civil se ha organizado y puesto en el escenario los temas y preocupaciones de estos grupos de ciudadanos. Recuerdo algunas organizaciones como alianza cívica, que buscaba limpieza electoral y equidad en las contiendas. Su aportación fue importante, sus acciones y vigilancia en los procesos electorales, resultaron por demás útiles en la consolidación de los procesos electorales.

Hoy en día hay múltiples ejemplos de agrupaciones de la Sociedad Civil que se ocupan de un sinfín de temas y ángulos de atención; en una sociedad como la mexicana tan diversa, los temas son muchos y pueden encontrarse asociaciones que se ocupen de mujeres violentadas; otras que apoyan y ayudan con becas estudiantiles; otras que ponen énfasis en la discapacidad y sus tratamientos, otras que contabilizan homicidios, secuestros o robos de vehículos; otras más que están en contra del aborto o a favor, que exigen transparencia en la rendición de cuentas de los gobernantes o las que buscan incidir en la calidad educativa, atención a niños de la calle, adultos mayores, drogas o alcoholismo y un universo de temas y asuntos que la sociedad demanda y se organiza.

Resulta por demás extraño que el Presidente de México señale a la Sociedad Civil como “fifí” o poco confiable, cuando lo que requiere México es precisamente más participación social y no menos. El Estado no puede atenderlo todo, por lo que es precisamente que la sociedad civil y el Estado, en mancuerna, pueden contribuir para resolver de mejor manera los problemas. Es en el: nosotros, donde todos cabemos.

Y desde luego, si se encuentran abusos de esa sociedad civil organizada, que se castigue de manera ejemplar y conforme a la ley cualquier irregularidad detectada y probada. Y si se demuestra su benéfica aportación, que se fomente y promueva. Así de simple.

*Vocal Ejecutivo de la Junta

Distrital 03, Instituto Nacional

Electoral en Tlaxcala

Resulta por demás extraño que el Presidente de México señale a la Sociedad Civil como “fifí” o poco confiable, cuando lo que requiere México es precisamente más participación social y no menos.

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