/ martes 9 de marzo de 2021

Tintero | Lo que olvidan los políticos

Se centran todo el tiempo en descalificarse, en decir que en los “sondeos públicos” que maquinan empresas “fantasmas” son mejores porque se encuentran arriba en las preferencias electorales, que todo cambiará, que habrá más obras, empleos, menos pobreza, grandes apoyos de programas sociales, que legislarán por una patria más justa y que habrá una mayor transparencia en el manejo del dinero público cuando, desde hace varios años, quedaron “volando” casi 800 millones de pesos que los sujetos obligados a este tema nunca justificaron.

Y lo que es peor: por ese hecho, nadie fue castigado con cárcel. Solo fueron exhibidos en los medios de comunicación.

Pero ante la perorata de los políticos de cada seis o tres años, en el tema del ambiente, de la reforestación de los bosques que han sido quemados por la mano del hombre y cómo ayudar a mantener el nivel de las presas que, ahora, está muy bajo y afecta a miles de campesinos, usan discursos de relleno solo para no dejar pasarlos de largo.

Cómo estarán las cosas que, sin estrategia alguna, el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ordenó desmantelar las oficinas de Comisión Nacional Forestal supuestamente porque no sirven para nada y que solo eran gastos innecesarios. Error.

Cada año cuando comienza la época de estiaje se registran cientos de conflagraciones que están terminado con las zonas arboladas. El pasado domingo hubo una de amplias dimensiones en la Malinche, resultado de la irresponsabilidad de los campesinos que queman pasturas sin el mayor control y supervisión de las autoridades y de las que personas que aunque, ya se les dijo que no hay autorización para subir a la montaña, evaden los retenes y hacen reuniones familiares con fogatas que, en muchos de los casos, dejan encendidas.

Pero el tema es más grave de lo que se ve. En los últimos días México ha registrado temperaturas muy altas que las personas no soportan. Los cambios bruscos son de todos los días. En la mañana hay extremo frío, a medio día calor y en la tarde-noche otra vez ondas gélidas que, seguramente, traerán consigo una gran cantidad de enfermedades respiratorias y–sin desearlo- la muerte de muchas personas vulnerables.

La gente se siente agobiada por el bochorno del calor y aunque –hasta ahora se sabe- el calor extremo no ha matado a nadie, sí contribuye –en estos tiempos de pandemia del “Quédate en casa”- al malestar por la pérdida del confort térmico de la población, y puede llegar a influir en actividades cotidianas como no dormir bien, bajo nivel de rendimiento laboral y evitar la practicar de algún deporte al aire libre, por ejemplo.

Especialistas en la materia explican que el calentamiento global es la causa del cambio climático, es decir, del aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad humana.

Pero también de los errores de la gente y de la poca o nula atención de las autoridades y aspirantes a cargos de elección popular para, en serio, analizar el problema, atenderlo y resolverlo.

No hay planes y programas de estudio. El Zahuapan dejó de ser un río (si le quedaba algo y eso que varios políticos ofrecieron limpiarlo y hacerlo navegable) y ahora es una corriente de aguas puercas. La gente arroja basura y todo lo que puede. Llantas, salas, animales muertos, y hasta refrigeradores descompuestos. Los bosques cada vez tienen menos árboles y los programas de reforestación son un verdadero fracaso. Solamente son para tomarse la fotografía y luego los abandonan a su suerte, no hay un seguimiento.

El campo ya no produce y no llueve. Esto desespera a los productores que muchas veces prefieren dejar sus cosechas olvidadas en lugar de levantarlas. Sale más caro.

Es el momento de tomar el “toro por los cuernos”, que haya mayor responsabilidad de quienes quieren gobernar esta entidad y de la gente porque, en serio, es triste ver cómo desde los automóviles los padres de familia fomentan que sus hijos arrojen a las calles y a la carretera la basura ante la complacencia del papá que aplaude el hecho. Al tiempo.

Se centran todo el tiempo en descalificarse, en decir que en los “sondeos públicos” que maquinan empresas “fantasmas” son mejores porque se encuentran arriba en las preferencias electorales, que todo cambiará, que habrá más obras, empleos, menos pobreza, grandes apoyos de programas sociales, que legislarán por una patria más justa y que habrá una mayor transparencia en el manejo del dinero público cuando, desde hace varios años, quedaron “volando” casi 800 millones de pesos que los sujetos obligados a este tema nunca justificaron.

Y lo que es peor: por ese hecho, nadie fue castigado con cárcel. Solo fueron exhibidos en los medios de comunicación.

Pero ante la perorata de los políticos de cada seis o tres años, en el tema del ambiente, de la reforestación de los bosques que han sido quemados por la mano del hombre y cómo ayudar a mantener el nivel de las presas que, ahora, está muy bajo y afecta a miles de campesinos, usan discursos de relleno solo para no dejar pasarlos de largo.

Cómo estarán las cosas que, sin estrategia alguna, el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ordenó desmantelar las oficinas de Comisión Nacional Forestal supuestamente porque no sirven para nada y que solo eran gastos innecesarios. Error.

Cada año cuando comienza la época de estiaje se registran cientos de conflagraciones que están terminado con las zonas arboladas. El pasado domingo hubo una de amplias dimensiones en la Malinche, resultado de la irresponsabilidad de los campesinos que queman pasturas sin el mayor control y supervisión de las autoridades y de las que personas que aunque, ya se les dijo que no hay autorización para subir a la montaña, evaden los retenes y hacen reuniones familiares con fogatas que, en muchos de los casos, dejan encendidas.

Pero el tema es más grave de lo que se ve. En los últimos días México ha registrado temperaturas muy altas que las personas no soportan. Los cambios bruscos son de todos los días. En la mañana hay extremo frío, a medio día calor y en la tarde-noche otra vez ondas gélidas que, seguramente, traerán consigo una gran cantidad de enfermedades respiratorias y–sin desearlo- la muerte de muchas personas vulnerables.

La gente se siente agobiada por el bochorno del calor y aunque –hasta ahora se sabe- el calor extremo no ha matado a nadie, sí contribuye –en estos tiempos de pandemia del “Quédate en casa”- al malestar por la pérdida del confort térmico de la población, y puede llegar a influir en actividades cotidianas como no dormir bien, bajo nivel de rendimiento laboral y evitar la practicar de algún deporte al aire libre, por ejemplo.

Especialistas en la materia explican que el calentamiento global es la causa del cambio climático, es decir, del aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad humana.

Pero también de los errores de la gente y de la poca o nula atención de las autoridades y aspirantes a cargos de elección popular para, en serio, analizar el problema, atenderlo y resolverlo.

No hay planes y programas de estudio. El Zahuapan dejó de ser un río (si le quedaba algo y eso que varios políticos ofrecieron limpiarlo y hacerlo navegable) y ahora es una corriente de aguas puercas. La gente arroja basura y todo lo que puede. Llantas, salas, animales muertos, y hasta refrigeradores descompuestos. Los bosques cada vez tienen menos árboles y los programas de reforestación son un verdadero fracaso. Solamente son para tomarse la fotografía y luego los abandonan a su suerte, no hay un seguimiento.

El campo ya no produce y no llueve. Esto desespera a los productores que muchas veces prefieren dejar sus cosechas olvidadas en lugar de levantarlas. Sale más caro.

Es el momento de tomar el “toro por los cuernos”, que haya mayor responsabilidad de quienes quieren gobernar esta entidad y de la gente porque, en serio, es triste ver cómo desde los automóviles los padres de familia fomentan que sus hijos arrojen a las calles y a la carretera la basura ante la complacencia del papá que aplaude el hecho. Al tiempo.