/ martes 8 de septiembre de 2020

Candidatos; ¿cómo van a proteger a menores?

Aún con la enorme cantidad de instituciones que dicen trabajar para proteger a las niñas, niños y adolescentes en México, las políticas públicas federales, estatales y municipales para salvaguardar la vida y la integridad de la niñez, son esfuerzos aislados que lo último que logran es, efectivamente, cuidar a quienes más desprotegidos viven, esas personas que precisamente por su vulnerabilidad no votan, no exigen, no toman instalaciones ni calles, que parece que no cuentan para las y los poderosos: las niñas, niños y adolescentes mexicanos

En serio es una tragedia que por cotidiana, dejamos de atender en su enorme y horrenda dimensión. Casi el 40% de las madres y el 20% de los padres les pegan a sus hijas e hijos cuando se enojan o desesperan, sin importar si éstos son inclusive bebés. Un pequeño o pequeña aterrado que vive violencia, cuando llega a la edad adulta, le revisten rencor, miedo y frustración; serán seres humanos que han aprendido que los conflictos se resuelven a través de la misma violencia que ellos han sufrido, que la vida y la dignidad no valen nada, mexicanos que saldrán a la adultez con un crisol de dolor en lugar de uno de esperanza, condenados a cadena perpetua en lo emocional, viendo impotentes que quienes tenían la obligación de protegerles se levantan de hombros y dicen: hice lo que pude, ya pasó, supéralo.

Ahora, el colmo. Los pedófilos sienten ¡orgullo! y lanzan un movimiento con el cual piden comprensión a su vomitivo actuar e intentan equiparar su movimiento con el de la diversidad sexual. Solo en la Ciudad de México, la policía cibernética tiene en la mira al menos 30 perfiles en redes sociales impulsando esta aberración. Dicen que la pedofilia debe ser considerada como cualquier otra elección de vida sexual. Me indigna hasta el asco solo pensarlo. Para colmo, el riesgo que a partir de la pandemia sufren los menores, especialmente las niñas, de convertirse en víctima de abuso, ha aumentado considerablemente.

El cerebro humano termina de madurar entre los 21 y 25 años. Ese último tramo es el cortex prefrontal que nos ayuda al control y manejo de emociones, al buen juicio, la voluntad y a procesar el riesgo, entre muchas otras funciones; es el área que nos hace humanos con libre albedrío y goce pleno de libertad. Ningún menor está preparado para consentir relaciones sexuales. Si la ley prohíbe venta de cigarros y alcohol a menores y las autoridades consignan a quien viola esta disposición, ¿por qué resulta tan difícil entender que la vida sexual de una persona es columna vertebral de su salud emocional? Las niñas y niños deben ser cuidados prioritariamente por sus tutores pero cuando éstos lo hacen mal, es el Estado mexicano quien tiene la obligación de protegerles prioritariamente.

¿No nos damos cuenta que la violencia social actual es respuesta a lo que de infantes sufrimos? En Tlaxcala tenemos el primer lugar nacional de egresos hospitalarios por maltrato infantil. Como ciudadana, esa y solo esa es la pregunta que hago a candidatas y candidatos, hoy que arranca el proceso electoral. ¿Cómo proponen resolver la violencia contra la infancia quienes nos quieren gobernar?

Aún con la enorme cantidad de instituciones que dicen trabajar para proteger a las niñas, niños y adolescentes en México, las políticas públicas federales, estatales y municipales para salvaguardar la vida y la integridad de la niñez, son esfuerzos aislados que lo último que logran es, efectivamente, cuidar a quienes más desprotegidos viven, esas personas que precisamente por su vulnerabilidad no votan, no exigen, no toman instalaciones ni calles, que parece que no cuentan para las y los poderosos: las niñas, niños y adolescentes mexicanos

En serio es una tragedia que por cotidiana, dejamos de atender en su enorme y horrenda dimensión. Casi el 40% de las madres y el 20% de los padres les pegan a sus hijas e hijos cuando se enojan o desesperan, sin importar si éstos son inclusive bebés. Un pequeño o pequeña aterrado que vive violencia, cuando llega a la edad adulta, le revisten rencor, miedo y frustración; serán seres humanos que han aprendido que los conflictos se resuelven a través de la misma violencia que ellos han sufrido, que la vida y la dignidad no valen nada, mexicanos que saldrán a la adultez con un crisol de dolor en lugar de uno de esperanza, condenados a cadena perpetua en lo emocional, viendo impotentes que quienes tenían la obligación de protegerles se levantan de hombros y dicen: hice lo que pude, ya pasó, supéralo.

Ahora, el colmo. Los pedófilos sienten ¡orgullo! y lanzan un movimiento con el cual piden comprensión a su vomitivo actuar e intentan equiparar su movimiento con el de la diversidad sexual. Solo en la Ciudad de México, la policía cibernética tiene en la mira al menos 30 perfiles en redes sociales impulsando esta aberración. Dicen que la pedofilia debe ser considerada como cualquier otra elección de vida sexual. Me indigna hasta el asco solo pensarlo. Para colmo, el riesgo que a partir de la pandemia sufren los menores, especialmente las niñas, de convertirse en víctima de abuso, ha aumentado considerablemente.

El cerebro humano termina de madurar entre los 21 y 25 años. Ese último tramo es el cortex prefrontal que nos ayuda al control y manejo de emociones, al buen juicio, la voluntad y a procesar el riesgo, entre muchas otras funciones; es el área que nos hace humanos con libre albedrío y goce pleno de libertad. Ningún menor está preparado para consentir relaciones sexuales. Si la ley prohíbe venta de cigarros y alcohol a menores y las autoridades consignan a quien viola esta disposición, ¿por qué resulta tan difícil entender que la vida sexual de una persona es columna vertebral de su salud emocional? Las niñas y niños deben ser cuidados prioritariamente por sus tutores pero cuando éstos lo hacen mal, es el Estado mexicano quien tiene la obligación de protegerles prioritariamente.

¿No nos damos cuenta que la violencia social actual es respuesta a lo que de infantes sufrimos? En Tlaxcala tenemos el primer lugar nacional de egresos hospitalarios por maltrato infantil. Como ciudadana, esa y solo esa es la pregunta que hago a candidatas y candidatos, hoy que arranca el proceso electoral. ¿Cómo proponen resolver la violencia contra la infancia quienes nos quieren gobernar?

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