/ lunes 29 de noviembre de 2021

¿Cómo nace la violencia?

Cada día 25, desde el año 2015, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) presenta la Información sobre violencia contra las mujeres (Incidencia delictiva y llamadas al 911). El reporte de noviembre, justamente el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, confirma lo que sentimos todas: la violencia sigue ganando la partida. 2021 es un año marcado por la violencia contra la mujer aun considerando que en el mundo menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan algún tipo de ayuda. Es decir, la cifra negra, la que no se denuncia, es mayúscula y terrorífica.


Según el reporte en comento, diariamente 10 mujeres son asesinadas, 11 sufren delitos distintos de violencia familiar, 59 son violadas y cada minuto en México 5 mujeres sufren violencia en el entorno familiar, allí donde deberían sentirse y saberse mas seguras y cuidadas; de aquellas de 18 años o más, el agresor fue en casi un 30% su pareja sentimental, la persona que juró amarlas y protegerlas.


Ante este panorama, las preguntas a responder son: ¿cómo comienza la violencia? y; ¿quiénes son esos hombres que mantienen las cifras creciendo? Ellos están entre nosotros, son hermanos, padres, abuelos, padrastros, sobrinos, tíos, primos de mujeres y, salvo en casos de violencia física, difícilmente se percatan de que son ellos los violentadores. Los tipos y modalidades de violentar mujeres tienen muchas facetas.

Las conductas agresivas siempre son crecientes cuando el agresor carece de control de emociones o tiene distorsiones cognitivas que le impiden percatarse siquiera de sus actos de control y su ejercicio inapropiado de poder frente al sexo femenino. Ningún hombre sin patologías tiene como aspiración cuando niño convertirse de adulto en feminicida. Llegar a ese extremo requiere tiempo y aceptación de las conductas violentas. Así pues, los micromachismos comienzan el horror.

En el mansplaining, el hombre se cree sinceramente obligado a cuestionar el conocimiento de una mujer e intenta “iluminar” el discurso de ella con su sabiduría, cuando nadie ha pedido su opinión y menos su corrección. Con un “déjame explicarte, chula” minusvaloran a su interlocutora. El manterrupting es la interrupción innecesaria del discurso por parte de un hombre a una mujer. Es mas, estudios confirman que las propias mujeres respetan mas el discurso de un hombre que el de las otras mujeres. El bropiating se trata del momento en que la mujer expresa una idea, ésta es descartada por el hombre como poco inteligente y luego se la apropia y presenta como suya. Pero tal vez, el peor de los micromachismos es el gaslighting, este concepto consiste en hacer creer a la mujer, de formas sutiles y manipuladoras, que está loca, que la realidad que ve es imaginación y ello, cuando se vive consistentemente, lleva inclusive a trastornos de ansiedad y depresión que psiquiatras y psicólogos inexpertos confunden al no entender que la base de sus desórdenes de conducta recaen en violencia de género, regularmente vivida en su hogar y con su pareja.

Con el ejercicio de control instalado, lo siguiente es aislar a la mujer de su red familiar y las amistades con quienes podría ella hablar. Le piden a la familia no meterse en asuntos familiares, reclaman su derecho de cabeza de familia para la no intervención y así construyen el entorno ideal para ejercer su poder. Esto es violencia sutil, en ella, el dominador ejerce un modo de violencia indirecta, no física, en contra de las dominadas, quienes no la evidencian o peor aún, son inconscientes que la viven y, con ello, se convierten en “cómplices” al no denunciarla y menos cortarla de tajo. La violencia sutil es la mas difícil de erradicar pues se sustenta en estereotipos y roles sexistas anclados en lo mas profundo de las relaciones hombre-mujer de la sociedad, donde se naturaliza y normaliza cualquier conducta de subordinación de la mujer hacia él. Así se pierde la condición de igualdad humana y se instala el ejercicio inapropiado de poder, que define a las conductas violentas. Los chistes, memes, publicidad y frases sexistas que denigran y minusvaloran a las mujeres son el sustento de la creencia arraigada del poder del hombre heterosexual y proveedor familiar sobre mujeres y menores de edad.

Nadie provoca a nadie, salvo en relaciones psicopáticas, los agresores siempre son responsables de sus conductas. La víctima nunca es culpable…nunca. Quien es gritón gritará, quien es pegador, pegará, quien es irrespetuoso, así actuará. Quien es educado, respetuoso y pacífico, jamás le levantará la voz o la mano a nadie. Eso tan simple, echa por tierra la justificación de provocación de los violentos. Así, con celos, control y ejercicio de poder inapropiado…comienza la violencia. ¿Conoces a alguien así? No te conviertas en cómplice. Levanta la voz, tal vez le estarás salvando la vida a alguien.


Cada día 25, desde el año 2015, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) presenta la Información sobre violencia contra las mujeres (Incidencia delictiva y llamadas al 911). El reporte de noviembre, justamente el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, confirma lo que sentimos todas: la violencia sigue ganando la partida. 2021 es un año marcado por la violencia contra la mujer aun considerando que en el mundo menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan algún tipo de ayuda. Es decir, la cifra negra, la que no se denuncia, es mayúscula y terrorífica.


Según el reporte en comento, diariamente 10 mujeres son asesinadas, 11 sufren delitos distintos de violencia familiar, 59 son violadas y cada minuto en México 5 mujeres sufren violencia en el entorno familiar, allí donde deberían sentirse y saberse mas seguras y cuidadas; de aquellas de 18 años o más, el agresor fue en casi un 30% su pareja sentimental, la persona que juró amarlas y protegerlas.


Ante este panorama, las preguntas a responder son: ¿cómo comienza la violencia? y; ¿quiénes son esos hombres que mantienen las cifras creciendo? Ellos están entre nosotros, son hermanos, padres, abuelos, padrastros, sobrinos, tíos, primos de mujeres y, salvo en casos de violencia física, difícilmente se percatan de que son ellos los violentadores. Los tipos y modalidades de violentar mujeres tienen muchas facetas.

Las conductas agresivas siempre son crecientes cuando el agresor carece de control de emociones o tiene distorsiones cognitivas que le impiden percatarse siquiera de sus actos de control y su ejercicio inapropiado de poder frente al sexo femenino. Ningún hombre sin patologías tiene como aspiración cuando niño convertirse de adulto en feminicida. Llegar a ese extremo requiere tiempo y aceptación de las conductas violentas. Así pues, los micromachismos comienzan el horror.

En el mansplaining, el hombre se cree sinceramente obligado a cuestionar el conocimiento de una mujer e intenta “iluminar” el discurso de ella con su sabiduría, cuando nadie ha pedido su opinión y menos su corrección. Con un “déjame explicarte, chula” minusvaloran a su interlocutora. El manterrupting es la interrupción innecesaria del discurso por parte de un hombre a una mujer. Es mas, estudios confirman que las propias mujeres respetan mas el discurso de un hombre que el de las otras mujeres. El bropiating se trata del momento en que la mujer expresa una idea, ésta es descartada por el hombre como poco inteligente y luego se la apropia y presenta como suya. Pero tal vez, el peor de los micromachismos es el gaslighting, este concepto consiste en hacer creer a la mujer, de formas sutiles y manipuladoras, que está loca, que la realidad que ve es imaginación y ello, cuando se vive consistentemente, lleva inclusive a trastornos de ansiedad y depresión que psiquiatras y psicólogos inexpertos confunden al no entender que la base de sus desórdenes de conducta recaen en violencia de género, regularmente vivida en su hogar y con su pareja.

Con el ejercicio de control instalado, lo siguiente es aislar a la mujer de su red familiar y las amistades con quienes podría ella hablar. Le piden a la familia no meterse en asuntos familiares, reclaman su derecho de cabeza de familia para la no intervención y así construyen el entorno ideal para ejercer su poder. Esto es violencia sutil, en ella, el dominador ejerce un modo de violencia indirecta, no física, en contra de las dominadas, quienes no la evidencian o peor aún, son inconscientes que la viven y, con ello, se convierten en “cómplices” al no denunciarla y menos cortarla de tajo. La violencia sutil es la mas difícil de erradicar pues se sustenta en estereotipos y roles sexistas anclados en lo mas profundo de las relaciones hombre-mujer de la sociedad, donde se naturaliza y normaliza cualquier conducta de subordinación de la mujer hacia él. Así se pierde la condición de igualdad humana y se instala el ejercicio inapropiado de poder, que define a las conductas violentas. Los chistes, memes, publicidad y frases sexistas que denigran y minusvaloran a las mujeres son el sustento de la creencia arraigada del poder del hombre heterosexual y proveedor familiar sobre mujeres y menores de edad.

Nadie provoca a nadie, salvo en relaciones psicopáticas, los agresores siempre son responsables de sus conductas. La víctima nunca es culpable…nunca. Quien es gritón gritará, quien es pegador, pegará, quien es irrespetuoso, así actuará. Quien es educado, respetuoso y pacífico, jamás le levantará la voz o la mano a nadie. Eso tan simple, echa por tierra la justificación de provocación de los violentos. Así, con celos, control y ejercicio de poder inapropiado…comienza la violencia. ¿Conoces a alguien así? No te conviertas en cómplice. Levanta la voz, tal vez le estarás salvando la vida a alguien.


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