/ martes 10 de noviembre de 2020

Las de mérito

  • ¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
  • ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?

Sor Juana Inés de la Cruz en su maravilloso soneto “Quéjese de la Suerte”, vuela un reclamo al mundo que la juzga por su amor al conocimiento y a la libertad. Casi 400 años han pasado y a las mujeres pensantes, autónomas, capaces, fuertes y fieles a sí mismas y a sus sueños, los patriarcas les siguen poniendo obstáculos para su acceso a los cargos de poder.

Uno de esos jefes patriarcales, en una mesa compartida, hizo un juicio sumario desde su personal púlpito: “la paridad legal solo se da en países bananeros, los países de primer mundo no la usan”. Reflexión: los países de primer mundo tienen como prioridad el respeto a los derechos humanos de todas y todos; las mujeres gozan de ciudadanía plena y, aun así, existe brecha de desigualdad entre ellos y ellas. Si México, como asegura este distinguido ciudadano, es parte de los países “bananeros”, sería sin lugar a dudas absoluta responsabilidad de quienes han dirigido sus destinos.

El estado que guarda la patria de ninguna manera lo han provocado las mujeres en el poder, sino precisamente la ausencia de ellas.

“Que lleguen a los cargos por méritos, no por cuotas” claman los jerarcas, a la vez que impulsan a ocupar cargos (que ellos están seguros de merecer) a mujeres a quienes subordinan en la cotidianeidad, sobre quienes ejercen poder real, intimidan con violencia sutil u hostil…ellas, las que a veces sin siquiera percatarse son usadas por ellos para seguir ejerciendo mando y señorío aun sin ocupar los cargos. ¿Las de mérito? No; ellas son peligrosas; ellas piensan y su frase favorita no es: “sí, señor”.

Las de mérito, llegan a casa y se permiten sentir; se frustran, se conduelen por la exclusión, se lamen las heridas. Son muchos años de luchar solas, de creer patrañas como que la peor enemiga de una mujer es otra, que sin un hombre al lado es imposible conseguir el éxito o que solo ellos le entienden al ejercicio de la real politik o la cúpula empresarial. ¡Charadas!

Las mujeres en todo el mundo estamos dando muestra de sororidad, apoyo mutuo y agenda común. En 2021, gracias a las mujeres que integran la legislatura de la paridad y al consejo paritario del INE, habrá mitad y mitad de mujeres y hombres en las boletas electorales para todos los cargos, incluyendo las gubernaturas. Solo 2% de quienes han gobernado las entidades federativas han sido mujeres (¿por qué será que clamamos desigualdad?) Además, no podrán ostentar candidaturas quienes tengan antecedentes de violencia familiar, política o deban pensiones alimenticias. ¡Fuera del poder los violentos y quienes dejan en desamparo a sus hijas e hijos!

La probidad es una cualidad indivisible y debe ser requisito para dirigir los destinos de un pueblo. Las de mérito, en muy poco tiempo, están demostrando que con probidad, decoro, libertad, conocimiento y valentía, es posible cambiar verdaderamente a México. Nada nos va a detener.

  • ¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
  • ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?

Sor Juana Inés de la Cruz en su maravilloso soneto “Quéjese de la Suerte”, vuela un reclamo al mundo que la juzga por su amor al conocimiento y a la libertad. Casi 400 años han pasado y a las mujeres pensantes, autónomas, capaces, fuertes y fieles a sí mismas y a sus sueños, los patriarcas les siguen poniendo obstáculos para su acceso a los cargos de poder.

Uno de esos jefes patriarcales, en una mesa compartida, hizo un juicio sumario desde su personal púlpito: “la paridad legal solo se da en países bananeros, los países de primer mundo no la usan”. Reflexión: los países de primer mundo tienen como prioridad el respeto a los derechos humanos de todas y todos; las mujeres gozan de ciudadanía plena y, aun así, existe brecha de desigualdad entre ellos y ellas. Si México, como asegura este distinguido ciudadano, es parte de los países “bananeros”, sería sin lugar a dudas absoluta responsabilidad de quienes han dirigido sus destinos.

El estado que guarda la patria de ninguna manera lo han provocado las mujeres en el poder, sino precisamente la ausencia de ellas.

“Que lleguen a los cargos por méritos, no por cuotas” claman los jerarcas, a la vez que impulsan a ocupar cargos (que ellos están seguros de merecer) a mujeres a quienes subordinan en la cotidianeidad, sobre quienes ejercen poder real, intimidan con violencia sutil u hostil…ellas, las que a veces sin siquiera percatarse son usadas por ellos para seguir ejerciendo mando y señorío aun sin ocupar los cargos. ¿Las de mérito? No; ellas son peligrosas; ellas piensan y su frase favorita no es: “sí, señor”.

Las de mérito, llegan a casa y se permiten sentir; se frustran, se conduelen por la exclusión, se lamen las heridas. Son muchos años de luchar solas, de creer patrañas como que la peor enemiga de una mujer es otra, que sin un hombre al lado es imposible conseguir el éxito o que solo ellos le entienden al ejercicio de la real politik o la cúpula empresarial. ¡Charadas!

Las mujeres en todo el mundo estamos dando muestra de sororidad, apoyo mutuo y agenda común. En 2021, gracias a las mujeres que integran la legislatura de la paridad y al consejo paritario del INE, habrá mitad y mitad de mujeres y hombres en las boletas electorales para todos los cargos, incluyendo las gubernaturas. Solo 2% de quienes han gobernado las entidades federativas han sido mujeres (¿por qué será que clamamos desigualdad?) Además, no podrán ostentar candidaturas quienes tengan antecedentes de violencia familiar, política o deban pensiones alimenticias. ¡Fuera del poder los violentos y quienes dejan en desamparo a sus hijas e hijos!

La probidad es una cualidad indivisible y debe ser requisito para dirigir los destinos de un pueblo. Las de mérito, en muy poco tiempo, están demostrando que con probidad, decoro, libertad, conocimiento y valentía, es posible cambiar verdaderamente a México. Nada nos va a detener.

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