/ martes 17 de noviembre de 2020

Somos novios

He amado hasta llorar, hasta morirme. Amé hasta odiar, amé hasta la locura. Pero yo espero algún amor natura Capaz de renovarme y redimirme.

“Un Sol” Alfonsina Storni

Durante el noviazgo, la carga afectiva que vive la pareja puede ser el mejor disfraz de conductas violentas. Es tanta la emoción de sentirse amado, reconocido, reafirmado, que fácilmente se confunden acciones que tienen como fin el control, la subordinación y la apropiación del otro (normalmente de la otra) y esto puede ser peligrosísimo para la salud de la relación desde la raíz.

Es fundamental para las adolescentes aprender a identificar claramente las señales de maltrato, ya que la violencia siempre escala; una vez que sienta sus reales en la relación, se apoderará de la autoestima, el amor propio, la seguridad y la felicidad de quien la sufre…disfrazada de amor.

Hay señales clarísimas para que mujeres (y hombres) eviten dar entrada, permitan y toleren relaciones tóxicas. Algunas de ellas:

• ¿Te pone apodos desagradantes?

• ¿Ha Intentado chantajearte sentimentalmente o le has descubierto mintiendo y engañando?

• ¿Trata de controlar tus actividades? ¿te prohíbe hacer cosas? (con quién sales, el teléfono celular...)

• ¿Se muestra celoso a menudo? (insinúa que eres infiel, hace comparaciones con sus exparejas…).

• ¿En alguna ocasión ha roto alguna posesión tuya? (cartas, regalos, objetos…)

• ¿Se molesta cuando no le contestas rápido los mensajes?

• ¿Se disgusta cuando te arreglas y dice que es porque te cuida?

• ¿Haces cosas aunque no te gusten para que no se enoje?

• ¿Te habla mal de tus amistades y de tu familia? ¿Te aleja de ellos?

• ¿Te obliga a tener conductas de tipo sexual que no deseas?

• ¿Te dice que sin él (o ella) eres nada?¿que no vales?

• ¿Te pide que te cambies de ropa porque te ves mal, ridícula, demasiado provocativa?

Todo esto es señal de abuso. ¡Nada de eso es amor! las relaciones sanas procuran el bien y la paz de quienes las viven. En un noviazgo sano la pareja se divierte y cuida mutuamente, se suman amistades, se tratan con respeto y consideración, se escuchan y confían uno en la otra y viceversa. En un noviazgo sano, te sientes bien contigo misma y con tu pareja…sonreír es sencillo. Nadie es más importante o poderoso que la otra persona. No existe la media naranja ni el sufrimiento por amor. Esos son mitos sociales que nos enseñan desde la infancia y solo conducen al dolor.

Las personas violentas solo cambian cuando se reconocen así, cuando dejan de justificar sus conductas, de negarlas o de minimizarlas y se tratan profesionalmente para verdaderamente cambiar; la voluntad no es suficiente. Si hoy sientes que vives en una relación tóxica, ¡termínala! No hay otra opción.

Estarás protegiéndote y salvando tu propia vida.

He amado hasta llorar, hasta morirme. Amé hasta odiar, amé hasta la locura. Pero yo espero algún amor natura Capaz de renovarme y redimirme.

“Un Sol” Alfonsina Storni

Durante el noviazgo, la carga afectiva que vive la pareja puede ser el mejor disfraz de conductas violentas. Es tanta la emoción de sentirse amado, reconocido, reafirmado, que fácilmente se confunden acciones que tienen como fin el control, la subordinación y la apropiación del otro (normalmente de la otra) y esto puede ser peligrosísimo para la salud de la relación desde la raíz.

Es fundamental para las adolescentes aprender a identificar claramente las señales de maltrato, ya que la violencia siempre escala; una vez que sienta sus reales en la relación, se apoderará de la autoestima, el amor propio, la seguridad y la felicidad de quien la sufre…disfrazada de amor.

Hay señales clarísimas para que mujeres (y hombres) eviten dar entrada, permitan y toleren relaciones tóxicas. Algunas de ellas:

• ¿Te pone apodos desagradantes?

• ¿Ha Intentado chantajearte sentimentalmente o le has descubierto mintiendo y engañando?

• ¿Trata de controlar tus actividades? ¿te prohíbe hacer cosas? (con quién sales, el teléfono celular...)

• ¿Se muestra celoso a menudo? (insinúa que eres infiel, hace comparaciones con sus exparejas…).

• ¿En alguna ocasión ha roto alguna posesión tuya? (cartas, regalos, objetos…)

• ¿Se molesta cuando no le contestas rápido los mensajes?

• ¿Se disgusta cuando te arreglas y dice que es porque te cuida?

• ¿Haces cosas aunque no te gusten para que no se enoje?

• ¿Te habla mal de tus amistades y de tu familia? ¿Te aleja de ellos?

• ¿Te obliga a tener conductas de tipo sexual que no deseas?

• ¿Te dice que sin él (o ella) eres nada?¿que no vales?

• ¿Te pide que te cambies de ropa porque te ves mal, ridícula, demasiado provocativa?

Todo esto es señal de abuso. ¡Nada de eso es amor! las relaciones sanas procuran el bien y la paz de quienes las viven. En un noviazgo sano la pareja se divierte y cuida mutuamente, se suman amistades, se tratan con respeto y consideración, se escuchan y confían uno en la otra y viceversa. En un noviazgo sano, te sientes bien contigo misma y con tu pareja…sonreír es sencillo. Nadie es más importante o poderoso que la otra persona. No existe la media naranja ni el sufrimiento por amor. Esos son mitos sociales que nos enseñan desde la infancia y solo conducen al dolor.

Las personas violentas solo cambian cuando se reconocen así, cuando dejan de justificar sus conductas, de negarlas o de minimizarlas y se tratan profesionalmente para verdaderamente cambiar; la voluntad no es suficiente. Si hoy sientes que vives en una relación tóxica, ¡termínala! No hay otra opción.

Estarás protegiéndote y salvando tu propia vida.

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